El Gobierno celebró este martes el dato de inflación más bajo de los últimos ocho años. Luego de haber visto durante dos años consecutivos cifras anuales de tres dígitos, lentamente la dinámica de los precios se reacomoda y cerró 2025 en el 31,5% anual. Sin embargo, con ese número la Argentina cerró 2025 entre los países con más inflación a nivel global.
Este martes, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) publicó que la inflación de diciembre fue del 2,8% mensual, la cifra más alta desde abril, mes en el que se flexibilizó el cepo cambiario para ahorristas minoristas. Punta a punta, el año pasado terminó con un acumulado del 31,5%.
Para encontrar una cifra similar hay que remontarse a 2017, cuando la inflación fue del 24,7%. A partir de aquel entonces, el número fue en ascenso: marcó 47,6% en 2018, 53,8% en 2019, retrocedió al 36,1% en 2020 —año condicionado por la pandemia de Covid-19—, el IPC trepó a 50,9% en 2021 y alcanzó el 94,8% en 2022. En 2023, cerró en 211,4% y llegó por primera vez las tres cifras desde la última hiperinflación a comienzos de los ‘90. Al año siguiente, el primer año de mandato de Javier Milei, retrocedió a 117,8%.
Y pese a la baja interanual en 2025, la inflación argentina se mantiene en valores que pocos países comparten. Un caso comparable es Turquía, que cerró 2025 con un índice de precios al consumidor acumulado del 30,89%.
Por encima de la Argentina se encuentra Irán, hoy afectado por un intenso conflicto sociopolítico. La inflación terminó el año pasado en 52% anual, según datos del Centro de Estadísticas de ese país. Hay otros países que liderarían la tabla, pero hace meses que no publican las cifras oficiales y no hay inflación transparente.
De acuerdo con estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) de Perspectivas Económicas de octubre, Sudán habría terminaría el 2025 con una inflación del 87,2%, Sudán del Sur con 97,5% y Venezuela con 269,9% (donde hay un apagón estadístico desde mayo). El FMI había colocado a Zimbabue con una inflación del 89%, pero oficialmente se comunicó que fue del 15%, tras la emisión de una nueva moneda.
Si se cumplen estas proyecciones para el resto de los países, la Argentina habría terminado quinta en la tabla mundial (si se quita a Zimbabue del ranking). Pero las perspectivas para 2026 son mejores y a nivel local se retrocederían al menos media docena de escalones: el FMI espera que la inflación caiga al 16,4% en los próximos 12 meses.
Por delante se encontrarían Zimbabue (18,2% para 2026), Yemen (18,5%), Nigeria (22%), Turquía (24,7%), Haití (26,2%), Burundi (26,3%), Myanmar (28%), Irán (41,6%), Sudán (54,6%) y Venezuela (682,1%).
A nivel global, el FMI pronosticó una inflación del 4,2% en 2025 y que desacelerará al 3,7% en 2026. “La inesperada resiliencia de la actividad y el escaso aumento de la inflación no solo reflejan que el shock arancelario resultó ser menos profundo de lo que se anunció originalmente, sino también una serie de factores que proporcionan alivio momentáneo, pero que no fortalecen los fundamentos económicos subyacentes“, explicó.
Al observar el resto de América Latina, la inflación anual se encontró en valores de un dígito. Las únicas excepciones fueron Venezuela, la Argentina y Bolivia, que en este último caso cerró 2025 con un IPC acumulado del 20,4%. Fue el nivel más alto en casi 40 años.
En cambio, en el ranking latinoamericano siguió Colombia, donde los precios acumularon un alza del 5,1%. Le siguieron Honduras (4,98%), Brasil (4,26%), México (3,69%), Uruguay (3,65%), Chile (3,5%), Paraguay (3,1%) y Ecuador (1,9%).
En Guatemala, se registró un avance de los precios del 1,65% en 12 meses, mientras que en Perú fue del 1,51%. En El Salvador, donde la economía está dolarizada, el IPC cerró en 0,91%. Costa Rica fue un caso aparte, ya que fue el único país de la región con una deflación interanual del 0,99%.
