Hay obras que son mucho más que cemento y piedra, que están ancladas a una identidad y un legado. En el corazón del Valle de Punilla, el Azud Nivelador del Río Cosquín, conocido popularmente como «el balneario más famoso de las sierras», ha sido el escenario donde transcurrieron los veranos de generaciones y generaciones de argentinos. Sin embargo, como tantas otras construcciones emblemáticas, fue demolido y sepultado en las entrañas del tiempo.
Días atrás, el intendente Raúl Cardinali anunció una importante obra que permitirá recuperar el brillo de uno de los enclaves más importantes de la Capital Nacional del Folclore. En ese sentido, EL DIARIO pudo conocer que el mandatario se reunirá el próximo jueves 5 de marzo con un equipo técnico, que analizará la reconstrucción del mítico Azud Nivelador y los trabajos que demandará su refuncionalización y parquización.
Hacia mediados del Siglo XX, Cosquín ya se perfilaba como un polo turístico y cultural. Sin embargo, el caprichoso caudal del Río Yuspe (que luego dar forma al Río Cosquín) presentaba un desafío: durante los meses de estío, el nivel del agua solía ser demasiado bajo para el nado recreativo. La solución llegó con la construcción del azud, una barrera diseñada no para detener el río, sino para elevar su nivel y crear un espejo de agua estable.
Esta obra permitió el nacimiento de balnearios emblemáticos como La Toma, transformando la fisonomía de la ciudad y brindando la profundidad necesaria para que los saltos desde el puente se convirtieran en un rito de iniciación para los jóvenes locales.
La estructura del azud destacaba por su sistema de compuertas. Estas piezas metálicas eran las encargadas de regular el paso del agua, permitiendo que el río «respire» y evitando inundaciones durante las crecidas repentinas, tan comunes en la zona serrana. A lo largo de las décadas, la zona del azud se integró perfectamente al Circuito de la Prosperidad. Y mientras que en la Plaza Próspero Molina se consagraban los grandes del folklore, en las márgenes del azud nacía la «peña de río», ese espacio informal donde la guitarra y el mate conviven con el sonido de la caída de agua.
Fue un espacio que supo congregar no sólo la bohemia, sino medir el pulso del verano en las sierras.
El paso del tiempo y las grandes crecidas fueron erosionado sus bases en varias ocasiones, obligando a intervenciones de mantenimiento críticas para asegurar la provisión de agua y la seguridad de los bañistas, hasta que fue demolido. En años recientes, la discusión se ha centrado en la sostenibilidad ambiental y su recuerdo ha calado hondo en el sentimiento de los coscoínos y todos aquellos que alguna vez lo conocieron.
En la actualidad, el azud hoy no solo debe cumplir su función recreativa, sino también garantizar el caudal ecológico para no afectar la biodiversidad río abajo, un equilibrio delicado que demanda acciones concretas. Por esta razón, durante el acto de apertura de sesiones del Concejo de Deliberante, el intendente Raúl Cardinali fue ovacionado cuando anunció: «Continuamos invirtiendo en el río, en la mejora de los balnearios como se hizo en La Toma. He estado realizando las gestiones necesarias y en el transcurso de esta semana, nos visitará un grupo de ingenieros hídricos porque tengo la idea, y Dios quiera que se pueda, de reconstruir el balneario azud nivelador de Cosquín».
Sin lugar a dudas, será el regreso más esperado, una obra que marcará un antes y un después en la puesta en valor del patrimonio histórico y cultural de la ciudad.
