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El festival de River campeón: las lágrimas de Demichelis, la sombra de Gallardo y el eterno recuerdo de Madrid


Nadie dudó de lo que iba a pasar en el Monumental: los más de 86.000 hinchas colmaron el estadio para armar una fiesta

15/07/2023 21:37

Clarín.com Deportes Actualizado al 15/07/2023 21:37

La imagen más impactante ocurre a segundos de que el árbitro Andrés Merlos pite el final. El Monumental canta el palo bonito con el somos campeones otra vez. Adentro, en la cancha, los futbolistas se pasan la pelota esperando el silbatazo. Los suplentes se unen en abrazos y forman una fila delirante; parecen estar en el momento más alto de un casamiento. Y por delante de éstos, Martín Demichelis, con la elegancia que lo distingue, no puede contener las lágrimas y se larga a llorar. Y es justo y necesario que así sea: había demasiado peso en la espalda del nacido en Justiniano Posse hace 42 años.

El festejo del campeonato esconde también el fin de un duelo que se pensó complejo. Porque la sombra de Marcelo Daniel Gallardo se proyectará en cada uno de los entrenadores que dirijan a River, aunque a ninguno le iba a pesar tanto como al primero, Martín Demichelis. Y ahí está la sonrisa de Micho para despejar cualquier duda y para avisar lo que ya nos había avisado Fito Páez años atrás: existe el amor después del amor. Una señal cayó en la previa: hubo ovación cuando la voz del estadio presentó al DT. “Cantá conmigo/que de la mano/de Demichelis/todos la vuelta vamos a dar”, se cantó a los 9 minutos.

Sucedió lo inevitable: River salió campeón. Y es justo que así sea porque es por muchos cuerpos de ventaja el mejor del torneo. Nadie dudó de lo que iba a pasar en el Monumental: los más de 86.000 hinchas colmaron el estadio para armar una fiesta. Incluso, bien en lo profundo del pensamiento, los de Estudiantes sabían que no tenían demasiado por hacer, por mucho que Eduardo Domínguez usara a los habituales titulares. Y fue un festival, no una fiesta. Fue más de los esperado porque lo que devolvió el equipo adentro de la cancha superó los buscado. ¿O acaso alguien se podrá olvidar del pase de Nicolás De la Cruz para Nacho Fernández en el penal que terminó con gol de Esequiel Barco? ¿Y qué decir de la jugada de Leandro González Pirez en el tempranero gol de Lucas Beltrán?

Festejos en el Monumental. Foto: Fernando de la Orden / Deportes

Festejos en el Monumental. Foto: Fernando de la Orden / Deportes
Hay muchísimas razones para explican al River campeón. Tal vez la capacidad de adaptación del entrenador Martín Demichelis sea la más valorable. Llegó con unas creencias el cordobés y culmina el semestre con otras. Lo primordial, su idea, su filosofía de juego, no se alteraron, pero hubo pequeños cambios que lo hicieron mejor técnico. Lucas Beltrán y de Leandro González Pirez, por ejemplo, fueron dos futbolistas que arrancaron de atrás en la pretemporada y que ahora son titulares indiscutidos. El primer gol ante Estudiantes grafica los momentos de confianza plena que ambos transitan.

La demostración de fútbol de River fue total, como para que a nadie le queden dudas del campeón. El fútbol de alto vuelo se disfrutó en las tribunas y adentro. Enzo Pérez y Nicolás De la Cruz se movieron al compás de los hinchas en los festejos del tercer gol de Barco. Hasta los chicos y chicas que alcanzan las pelotas bailaron y gritaron al viento.

Capitán y DT. Enzo Pérez se abraza con  Martín Demichelis. Foto:. EFE/Juan Ignacio Roncoroni

Capitán y DT. Enzo Pérez se abraza con Martín Demichelis. Foto:. EFE/Juan Ignacio Roncoroni
Estuvo el recuerdo para Boca y de la final de la Libertadores en Madrid. Si hasta se coló Rodolfo D’Onofrio con su suéter rojo en la celebración. Se necesita siempre un rival para que el festejo tenga más color, claro.

Hubo ovaciones personalizadas con mensajes contundentes. Nadie quiere que Enzo Pérez se vaya y por eso los hinchas le piden que se quede. Algo similar le solicitan al imprescindible Nicolás De la Cruz y el “uruguayo” se entona con la fuerza y el recuerdo de Enzo Francescoli.

El final fue familiar, con los jugadores cantando cada una de las canciones. A Demichelis se lo vio agitando sus manos con una de sus hijas. Lo mismo De la Cruz y Nacho Fernández. Fue un fiesta corta, fresca y emotiva. Y más que merecida.

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