La justicia italiana investiga una presunta red de explotación sexual y blanqueo de capitales operada por la agencia MADE Luxury Concierge, que habría involucrado a unos 70 futbolistas de la Serie A. Los acusados enfrentan arresto domiciliario y embargo de bienes por más de 1,2 millones de euros.
El fútbol italiano se encuentra bajo la lupa judicial tras la revelación de una compleja trama que involucra explotación, trata de personas y asociaciones ilícitas, vinculada a la red de prostitución VIP más exclusiva del país. La investigación apunta a la agencia MADE Luxury Concierge (también conocida como Ma.De Milano), que se presentaba como un referente de hospitalidad de lujo, pero que presuntamente operaba una red de servicios sexuales para clientes de alto perfil.
Los principales señalados son Emanuele Buttini y su socia Deborah Ronchi, quienes enfrentan cargos por complicidad, instigación y explotación de la prostitución, además de blanqueo de capitales. La jueza de instrucción Chiara Valori ordenó el arresto domiciliario de los sospechosos y el embargo de más de 1,2 millones de euros en bienes, tras detectar una desproporción abismal entre sus declaraciones fiscales y sus ganancias reales.
La investigación ha salpicado a aproximadamente 70 futbolistas de la Serie A, cuyos nombres aparecen en los dispositivos electrónicos de los sospechosos. Entre los mencionados figuran figuras como Samuele Ricci, Daniel Maldini, Victor Osimhen y Luca Pellegrini, aunque la justicia mantiene muchos nombres en reserva. Además de futbolistas, la red involucraría a pilotos de Fórmula 1, jugadores de hockey y fotos de Buttini con leyendas como Usain Bolt y Wayne Rooney han salido a la luz como parte de su perfil social.
Las fiestas, organizadas en villas de lujo, yates y clubes exclusivos de Milán y Mykonos, incluían el suministro de óxido nitroso, conocido como ‘gas de la risa’, una sustancia inhalable que no es detectada en los controles antidopaje. La organización empleaba a más de cien mujeres, a quienes les retenían el 50% de sus ganancias y les cobraban alojamiento. Sorprendentemente, la red operó de manera ininterrumpida incluso durante el confinamiento por la pandemia de COVID-19.
Es fundamental precisar que ninguno de los jugadores está siendo investigado como imputado, ya que en la legislación italiana pagar por servicios sexuales de adultos no constituye un delito. No obstante, la fiscalía evalúa citarlos como testigos para reconstruir el flujo de fondos ilícitos y confirmar la participación en los eventos organizados por la agencia.
