Tras una serie de mensajes intimidatorios en establecimientos educativos, las clases se desarrollan con normalidad mientras autoridades judiciales y educativas trabajan en conjunto. Una directora relata el clima en las aulas y la importancia del diálogo.
Las escuelas de la ciudad de Córdoba iniciaron la semana con el desarrollo habitual de sus actividades, retomando la rutina en las aulas. Las autoridades registraron denuncias en un centenar de establecimientos educativos por la aparición de mensajes con amenazas durante los últimos días. La Justicia, por su parte, imputó a quince jóvenes por estos hechos.
Durante la mañana de este lunes, padres y tutores se acercaron a los edificios escolares para consultar sobre el funcionamiento de las instituciones, buscando confirmar la vigencia de una supuesta norma que prohibiría el ingreso de estudiantes con mochilas. Equipos periodísticos recorrieron diferentes colegios para verificar la existencia de un protocolo oficial emitido por el Ministerio de Educación.
En la escuela Juan Bautista Alberdi, ubicada en la intersección de Humberto Primo y General Paz, la directora del Nivel Primario, Mirta Velisan, señaló que no han tenido novedades respecto a pintadas o amenazas. «No recibimos ninguna orden, nada que diga que tengamos que revisar las mochilas de los estudiantes o que no vengan con mochila», afirmó.
Velisan detalló su rutina de ingreso: «Primero yo entro acá a las 7 menos 10 y me tomo el trabajo de recorrer baño por baño, me siento a la altura de los inodoros de los chicos para leer los mensajitos y la verdad que en esta escuela Alberdi, que trabajamos de 8 a 13 horas, ninguna novedad, ningún escrito, nada para temer».
La directora explicó que existe una línea directa entre la escuela y el Ministerio de Seguridad a través del Ministerio de Educación para actuar con protocolos en distintas situaciones. «Por suerte en la escuela Alberdi no está pasando esto de los mensajes», reiteró.
Mirta Velisan, quien también da clases en el nivel secundario en el Colegio Carbó, comentó sobre el clima en las aulas: «Sí, hay un poco de temor con los estudiantes. Yo tuve que parar un día la clase de geografía y comenzar a explicarles esto de los retos virales, también cuáles son las causas y consecuencias del uso de la palabra».
«Los chicos también, generalmente con primer año, que son más chiquitos, que uno puede hablar de estos temas con mucha libertad. Y también darle la seguridad y la tranquilidad que ellos están protegidos a través del Ministerio de Seguridad junto con el Ministerio de Educación. Trabajamos mancomunadamente muy bien», agregó.
Respecto a la participación de las familias, Velisan indicó que en la escuela Alberdi no han tenido reuniones específicas porque ningún padre presentó la situación formalmente, pero sí hay comunicación fluida en el nivel secundario. «Los chicos también están alerta, están preguntando. Hay una comunicación del secundario con la familia», afirmó.
La directora mencionó que han aparecido fotos de mensajes tomadas en otros lugares y publicadas localmente. «Los chicos lo toman como una broma, como esto de generar una movida para no tener clases. Que sacan fotos o las escriben y después las borran y después pasan como que es un reto viral», describió.
«Yo pienso que es momento de tomar conciencia de los estudiantes y hacerse cargo de lo que yo hago, lo que digo, que trae consecuencias. Y esto se habla en clase, en la familia, en todos los espacios que uno puede comunicarse», reflexionó Velisan.
El tema de los carteles intimidatorios en las escuelas está instalado en la opinión pública, con presencia de rumores, comentarios y pintadas en algunos establecimientos. Actualmente, un reto viral consiste en sacar fotos de mensajes, borrarlos y propagarlos por redes sociales.
Frente a esta situación, se destaca la importancia del diálogo y el involucramiento de los padres, así como las conversaciones en las aulas para abordar el fenómeno y sus consecuencias.
