El fenómeno de la «uberización» en plena temporada de Villa Carlos Paz fue una radiografía perfecta de la economía actual: supervivencia, rebusque y una competencia feroz que cambia las reglas del juego del transporte.
El «Efecto Uber» fue transversal, alimentado por desocupados y trabajadores que hicieron «extras» después de su trabajo formal y turistas que manejaron para costear las vacaciones. Esta sobre-abundancia de ofertas tiraron las tarifas por el suelo y el verano no solo dejó postales de teatros, balnearios y la peatonal; sino también consolidó un fenómeno que genera fuerte debate en el sector del transporte formal y curiosidad en la opinión pública.
Según datos del área de Gobierno del municipio carlospacense, la aplicación Uber alcanzó picos de 620 vehículos en simultáneo durante los momentos de mayor afluencia, transformando la ciudad en un hormiguero de conductores eventuales.
Números que impactan: el triple de oferta los fines de semana
El comportamiento de la aplicación revela una tendencia clara: el transporte como «segundo trabajo». Mientras que de lunes a viernes operan entre 200 y 280 automóviles (con un promedio de 70 a 80 circulando al mismo tiempo), la situación cambia drásticamente al llegar el viernes por la noche.
Durante el fin de semana y en horarios no laborables, la cantidad de conductores se triplica. Esta sobreoferta masiva tiene un impacto directo en el bolsillo, pero no siempre a favor del que maneja. Las tarifas han bajado a niveles que, según los propios protagonistas, rozan la falta de rentabilidad. Un dato revelador: Un viaje desde la Terminal de Ómnibus hasta el barrio Altos de San Pedro, realizado a las 19:50 horas de un día laboral, tuvo un costo de apenas $1.900 pesos, una cifra sensiblemente menor a la de los servicios regulados y que no alcanzaría a cubrir los costos del mismo servicio Uber.
El turista-chofer: El caso de Alfredo
Quizás el dato más colorido y polémico de esta temporada está vinculado al turismo. Muchos visitantes, lejos de venir únicamente a descansar, utilizaron su vehículo para solventar la estadía. El Diario pudo conocer la historia de Alfredo G. (40), quien llegó desde Santo Tomé, Santa Fe, para pasar unos días en las sierras. El pasado miércoles 14 de enero, Alfredo se hospedó en un hotel de dos estrellas en el centro junto a su esposa y sus dos hijos. Su rutina no fue la habitual.
Mientras ellas paseaban por la ciudad, él encendió la aplicación y trabajaba desde la mañana hasta el almuerzo. Por las tardes, disfrutaba de algún balneario y de 19 a 21 horas, volvía recorrer la calles en su Ford Focus Kinetic.
«Con la ayuda del GPS y lo poco que conocía de Carlos Paz, pude paliar los gastos. Así logramos estirar la estadía hasta el lunes»; confesó el turista santafesino. Como él, decenas de forasteros aprovecharon la plataforma para amortizar el costo de las vacaciones en las sierras cordobesas.
Guerra de tarifas
La incidencia de Uber no se limitó al ejido urbano. El impacto llegó también a las empresas de turismo y excursiones. Se detectaron traslados al Aeropuerto de Córdoba y a distintos puntos del Valle de Punilla con precios hasta un 30% inferiores a los que ofrecen las operadoras de excursiones oficiales. Este escenario complejo deja abierto un debate y posterior desafío en los servicios de transporte. Hay una certeza, desde que ingresaron las aplicaciones al rubro, nada es igual.
