La residencia Mar-a-Lago (Florida, EEUU) se ha convertido en uno de los símbolos de la segunda venida del trumpismo. El lugar en el que pasan las cosas, donde se toman decisiones de alcance mundial, se reúnen las élites y se establecen alianzas para proyectos y negocios de grandes dimensiones.
El pasado 11 de febrero, se celebró la Hispanic Property Gala, el primer evento latino de este tipo organizado en el edificio (que existe desde 1927). Una gala en la que se premiaron a personalidades como Javier Milei, Ronaldinho o Isabel Díaz-Ayuso (que no asistió a la celebración, pero participó con un vídeo).
Quien también fue premiado y sí estuvo en la cena fue un ecuatoriano, con porte de aristócrata (porque lo es), que en su discurso prometió que iba a «convertir la naturaleza en dinero», y se permitió customizar el principal eslogan trumpista hasta convertirlo casi en un oxímoron: «Make Nature Great Again», gritó desde un atril para cerrar su intervención. ¿Quién es este tipo que mezcla en una misma frase capitalismo y ecología?
Ese hombre es un marqués español. En realidad es italo-ecuatoriano; Luis Felipe Fernández-Salvador y Campodónico nació en Guayaquil (1982) y es miembro de uno de los linajes más poderosos de Ecuador. Pero ostenta el Marquesado de Lises, título nobiliario creado en 1745 por Felipe V para una familia de nobles criollos y estuvo vigente hasta 1826. El rey emérito Juan Carlos I lo restituyó en 1982. El ministro Félix Bolaños publicaba, en el BOE de junio de 2024, que el título pasaba a ser de Luis Felipe Fernández-Salvador.
Buscador de tesoros
Su porte es impecable. Su perfil, inclasificable por las numerosas facetas que menciona en su currículum: empresario, filántropo, cineasta y explorador: «Sobre todo me considero explorador en familia de exploradores. Mi padre buscó durante mucho tiempo el tesoro de Atahualpa. Yo soy explorador desde los 14 años, cuando conocí el trabajo de Jacques Cousteau y quise ser como él», cuenta a EL PERIÓDICO en el Hotel Heritage de Madrid, ciudad que ha visitado estos primeros días de marzo en España para acuerdos de patrocinio del Gran Premio de Fórmula 1 de Madrid. Un área que ya conoce, dado que hizo lo propio con el GP de Abu Dabi.
¿Exactamente con qué proyecto viene a patrocinar estos eventos? «Cuando lo presentemos, será una revolución», asegura. Se llama TEON (The Embassy Of Nature) y busca, según sus propias palabras, «convertir lo verde en oro. Porque el capital natural será el mayor activo mundial».
Su Ecuador natal es la nación pionera en el mundo en reconocer, en su Constitución de 2008, a la naturaleza «como sujeto de derechos, no solo como recurso». Es decir, que la naturaleza tiene sus propios derechos. El marqués va más allá y propone «un sistema económico alternativo, pero posible. El capitalismo ecológico«.
Luis Felipe Fernández-Salvador, junto a Ronaldinho en Mar-A-Lago / Cedida
El mejor activo del planeta
Fernández-Salvador quiere desmentir esa vieja premisa económica que dice que «la única forma de convertir la naturaleza en dinero es talar árboles para imprimir billetes». Está seguro de que, convirtiendo a los activos naturales «en tokens y despues en securities que cotizarán en bolsa con calificaciónes interesantes», invertir en ecología podría ser el mayor de los negocios posible. Afirma que tiene el método para «crear mecanismos económicos que hagan de la naturaleza el mejor activo del planeta».
«El mundo está cambiando. Las estructuras políticas que hemos creado son inservibles y disfuncionales. Tenemos la obligación de cambiar esto y ser funcionales para la sociedad. Yo podría estar viviendo en un yate sin hacer nada, pero creo que mi sitio está donde pueda servir, donde pueda ser funcional. Con mi trabajo, con mi dinero y quitándome horas de sueño», resume. «No quiero tratar de cambiar el hábito de consumo de la gente, sino atacar el problema desde el interés económico; por rentabilidad, no por caridad».
Suena bien, pero casi utópico. Habla de crear «un modelo económico entero. El capitalismo cultural está funcionando. Está dándole a inversores muy buen dinero. El capitalismo ambiental también puede hacerlo». ¿En qué consiste exactamente este capitalismo ambiental, el sistema que ha de convertir, como aseguró en Mar-a-Lago, la naturaleza en dinero? Por el momento, aún no se sabe: «En 24 meses esperamos tener listos los primeros proyectos. Uno de ellos es una asociación con exdirectivos de Blackrock». Uno de ellos es Peter Knez, el antiguo Chief Information Officer (CIO) de esa sociedad de inversiones.
Agua tokenizada
Aunque las iniciativas aún no se han presentado oficialmente, el marqués asegura que «se pueden crear reservas naturales para estados soberanos», o adelanta ideas de proyectos con las que «un granjero podrá monetizar, con unos sensores, el agua que gestiona en su parcela. Es como tener un canal de Youtube donde monetizas tus visitas». La condonación de deudas entre países también entraría en la ecuación. Un sistema que, asegura, «no está pensado para que los ricos especulen con la naturaleza, sino para que ambos, inversor y naturaleza, se aprovechen el uno del otro».
Para la dirección ejecutiva de su proyecto ha incorporado al joven diplomático español (2001) Daniel del Valle, un ex de la ONU. Mientras TEON toma forma, Fernández-Salvador sigue apostando por la Fórmula 1 como el lugar en el que tiene que estar ese proyecto. ¿Por qué en un mundo tan, a priori, alejado de cualquier atisbo de ecología? «Hay que estar en todos lados», sentencia. Se define como «apolítico», pero se sienta con Trump. Se define como activista ecológico, pero apoya la Fórmula 1. Cree en los derechos de la naturaleza, pero su mayor proyecto consiste en sacar el máximo rendimiento económico de ella. El marqués de Lises cabalga entre contradicciones, pero cree firmemente que puede crear, como Marx, Keynes o Friedman, un modelo económico que pueda sentar en la misma mesa al capitalismo y la ecología. En 24 meses, la respuesta.
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