Este martes 3 de marzo se cumple un año de la llegada de Adrian Newey a Aston Martin. El ingeniero más laureado de la historia de la F1 –también el más cotizado económicamente-, puso fin a dos décadas de éxitos en Red Bull y recibió un ‘cheque en blanco’ de Lawrence Stroll para catapultar a su equipo a la gloria en el nuevo ciclo reglamentario de 2026. Sin embargo, las altas expectativas entorno a este ambicioso proyecto, en nueva sociedad con Honda, han dado paso a una crisis sin precedentes, con un coche que no es ni rápido, ni fiable. Hasta el punto de que Fernando Alonso y Lance Stroll podrían ni siquiera acabar el GP de Australia, que inaugura el Mundial este fin de semana
Nombrado socio accionista de Aston Martin y director técnico, Newey es el máximo responsable del diseño del AMR26, pero además ha asumido también todo el peso en el box durante los grandes premios de este año. Una atípica concentración de poder que ya le está acarreando críticas.
Honda le señala veladamente por sus continuos cambios de rumbo en la concepción del coche y él también apunta a los japoneses, aunque de cara a la galería, ambas partes aseguran que trabajan estrechamente en Sakura y Silverstone para salir del atolladero. De momento y mientras no empiecen los ‘discursos’ en pista, toca hablar en los despachos. Y si la pasada semana fueron los jefes de HRC los que se ‘retrataron’ públicamente, explicando los problemas detectados en su unidad de potencia durante la pretemporada, este lunes le ha tocado el turno a Newey, que días atrás mandó un mensaje al personal de Aston Martin convocándoles la fábrica para celebrar una charla en vísperas de la primera cita de la temporada.
Mientras en el paddock cunde el pesimismo y son muchos los que a estas alturas dan por perdida la temporada, Newey ha querido explicar personalmente a los empleados en qué punto se encuentran, qué es lo que pueden hacer para cambiar el rumbo y cuánto tiempo les llevará corregir su errático proyecto.
Newey tiene un plan, siempre lo tiene, pero a estas alturas incluso el genio de la aerodinámica sabe que para salir adelante no queda otra que arrimar el hombro, trabajar duro y prepararse para sufrir. Lo primero es encontrar la fiabilidad y eso depende sustancialmente de Honda. En los test de Bahrein, en plena tormenta, Fernando Alonso ya advirtió que si hay alguien capaz de encontrar una luz al final del túnel, es Adrian Newey. “Todo tiene arreglo”, aseguró. Y ahora, el piloto reserva Stoffel Vandoorne, se aferra a la misma idea: «Si tuviera una bola de cristal, podría decirte qué pasará, pero no lo sé. La Fórmula 1 es uno de los entornos más competitivos que hay y las cosas pueden cambiar rápido también. Si miras a McLaren, hace un par de años eran últimos y de repente son un equipo ganador. Todo es posible, tenemos a Adrian en el equipo”.
