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Qué opciones hubieran tenido Tony Grox y Lucycalys en Eurovisión tras arrasar en el Benidorm Fest? Los expertos analizan T amaré

Arrasaron. El huracán que Tony Grox y Lucycalys desataron anoche en el Benidorm Fest fulminó al resto. T amaré recibió 166 puntos, la segunda mayor puntuación en la historia del certamen tras Blanca Paloma. Caló rapidísimo. A la primera escucha. Hay algo en ella tan genuino que la vuelve hipnótica. Es un grito de liberación. Un himno popular. El dúo se adueñó del Palau d’Esports con tanta personalidad que De hecho, fue la única propuesta de las 12 que logró unir a la multitud en torno a un mismo sentimiento. Sonó contundente, directa. Levantó la Sirenita de Oro por derecho propio. Y sin la sombra de Eurovisión en el horizonte. Algo que, tal vez, ojo, decantó la victoria hacia ellos. España no acudirá, pero la pregunta es evidente: ¿qué opciones hubieran tenido? Los expertos hablan.

“No nos lo creemos. Estamos en shock. No lo hemos asimilado aún”, dijeron Tony Grox y Lucycalys tras proclamarse ganadores. El 16 de mayo no viajarán a Viena, donde se celebra Eurovisión este año. Así lo decidió RTVE tras confirmarse la presencia de Israel en el concurso. El genocidio en Gaza comenzó el 7 de octubre de 2023 y, desde entonces, a lo largo de dos ediciones, Israel ha utilizado la plataforma para mostrar su particular visión de los hechos con dos canciones claramente politizadas: Hurricane y New Day Will Rise. De nada sirvió el intento de la Unión Europea de Radiodifusión (UER) por censurar las pitadas que recibieron durante sus respectivas actuaciones: mientras Eden Golan (2024) y Yuval Raphael (2025) cantaban, su país asesinaba a personas en Gaza. Lo que, sin embargo, a diferencia de lo que sucedió con Rusia, no provocó su expulsión. A cambio, la pareja recibirá los 150.000 euros que estaban en juego.

De haber participado en la 70ª edición, la predicción está clara. “Tendrían que haber hecho su escenografía más grande y explotar el aire mediterráneo que tan bien le sienta. Se hubiera acogido fuera muy bien. Además, tiene un estribillo con palmas fácil de recordar. Es una opción que permite reconocer a España detrás de inmediato. Huye de la chanelización que hemos buscado en las últimas ediciones, conectando con el imaginario de nuestra cultura costera. Se pega. Tendría posibilidades de quedar decente, en la zona media. Las demás canciones eran ideales para el Benidorm Fest, pero hubieran terminado de las últimas en Eurovisión”, subraya Odi O’Malley, periodista musical.

Tony Grox & Lucycalys, durante su actuación en el Benidorm Fest. / ROBERTO MORENO MOYA

T amaré es el tema que, como sucedió con Ay, mamá, de Rigoberta Bandini, trascenderá el certamen. Resulta tan evidente en sus intenciones que, pese a sonar demasiado genérica por segundos, se agarra rapidísimo. Su alma flamenca la diferenció del resto de opciones urbanas. Un matiz que, en competiciones así, con tantísimos estímulos, decantó la victoria. Nunca antes había llegado hasta aquí un DJ. Y la fórmula funcionó. Para llevar la electrónica a lo más alto, Antonio y Lucía no dudaron en mezclarla con los géneros que están despuntando en las listas. Derrocharon química. Sorprendieron. Este sábado, se consolidaron en una final que, por fin, tras años con guiones forzados, ha encontrado el tono perfecto gracias a un Jesús Vázquez en estado de gracia.

Estilo de vida andaluz

“El público votó en masa el tema que más les gustó, sin plantearse diques disuasorios de escenografías y realizaciones. De hecho, en la semifinal, su concepto no terminó de convencer. Sin embargo, en la final, en comparación con el resto, su elección fue rotunda. Rememora el estilo de vida andaluz y el talento joven, dos elementos que mejor nos representan como país. Podría haber sido una candidatura competitiva en Europa, por qué no. Tiene fuerza. Y podría haberse convertido en un éxito antes de dar el salto. Algo clave”, periodista del podcast Euromovidas. La ausencia de España en el Viejo Continente cuenta con el apoyo de Islandia, Eslovenia, Irlanda y Países Bajos. Sólo cinco países pusieron contra las cuerdas a una UER que no daba su brazo a torcer con Israel. ¿El resultado? La edición con menos participantes desde 2004.

Tony Grox y Lucycalys, en el Benidorm Fest 2026. / ROBERTO MORENO MOYA

La polémica llegó a tal punto que España fue llamada al orden tras reseñar en la primera semifinal de 2025 la situación que estaba dándose en Oriente Medio: los comentaristas, Julia Valera y Tony Aguilar, informaron sobre las víctimas y lanzaron un mensaje de paz. «Superan ya las 50.000 y entre ellas hay más de 15.000 niños y niñas», dijo ella. «Esta no es una petición contra ningún país. Es un llamamiento por la paz, la justicia y el respeto acorde con la vocación integradora y pacífica de esta cita», añadió él. Un gesto que llevó a la organización a amenazar con multa a RTVE en caso de repetirlo. En la final, la cadena se limitó a poner el siguiente mensaje en pantalla: «Frente a los derechos humanos, el silencio no es una opción».

Hubo quien, incluso, achacó el mal resultado de Melody a esta petición: el Partido Popular, por ejemplo, publicó un tuit en el que culpaba directamente a Pedro Sánchez por ello. Razones que llevaron al ente liderado por José Pablo López a consensuar su futuro en el festival. «La carga política es enorme. Israel lo sabe y lo utiliza para proyectar sus mensajes», apuntó su presidente, en septiembre. 65 años después de debutar con Conchita Bautista, España no estará por primera vez en Eurovisión. Sólo lo ha ganado en dos ocasiones: 1968 (con Massiel) y 1969 (con Salomé). Desde entonces, ha rozado la gloria en 1971 (con Karina), 1973 (con Mocedades), 1979 (con Betty Missiego), 1984 (con Bravo), 1995 (con Anabel Conde) y 2022 (con Chanel).

Sentimiento de pertenencia

«La de Tony Grox y Lucycalys no es una propuesta vencedora. Ni siquiera, quizá, hubiéramos quedado bien. Es muy nuestra, justo lo que el Benidorm Fest necesitaba. Era la tarea pendiente desde Nochentera. Necesitábamos reconocernos en algo propio», explica Juanma Moreno, colaborador de la revista Six. Un punto de vista que comparte José García, director de Eurovisión-Spain: «No sé si tiene los mimbres suficientes para ser una opción competitiva en Eurovisión. Habría tenido que trabajar una fuerte promoción para que calara más allá fuera de nuestras fronteras. Así como mejorar la escenografía y dotar a la artista de las tablas que no tiene. Es novel, sólo lleva un año de carrera».

Su compañera Rocío Muñoz tampoco la imagina luchando por el Micrófone de Cristal de haberse dado: «Se me queda descolgada. Ahora bien, es divertida y despierta un sentimiento de pertenencia en el público. Pese a ser pegadiza para el eurofan, no le veo la suficiente pegada como para convertirse en top 1 de alguien y ser la candidatura por la que levantasen el teléfono».

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