Nueve de cada diez españoles (88 %) cree que la ciencia curará el cáncer antes de 2050, un nivel de confianza que, sin embargo, pierde fuelle frente a otros retos globales como frenar el cambio climático (solo el 46 % cree que la ciencia lo conseguirá) o reducir la pobreza (28 %).
Estas son algunas de las impresiones recogidas en el último estudio sobre Cultura Científica en España de la Fundación BBVA, basado en 4.056 encuestas, y que analiza el grado de interés, conocimiento y cercanía de la población sobre la ciencia.
Según el informe, la gran mayoría de los españoles distinguen entre qué es ciencia y qué no lo es (como la homeopatía, la acupuntura o la quiropráctica) aunque, dentro ven «más científicas» las relacionadas con las ciencias de la vida, como la medicina, la química, la física o la biología, que las ciencias sociales, como la sociología, la economía o la historia.
Con carácter general, el 62 % de los españoles confía en que la ciencia podrá explicar en el futuro «la gran mayoría de las cosas importantes», frente a un 36 % que no, un grado de confianza que suele ir ligado a la ideología (cuanto más a la derecha, más reservas hay sobre el potencial de la ciencia).
Según el informe, una amplia mayoría valora que la ciencia «mejora continuamente la salud de las personas», con un grado medio de acuerdo de 8,5 en una escala de 0 a 10; que «mejora la calidad de vida», media de 8,4, y que «beneficia a la sociedad en su conjunto» (media de 8,1).
Sin embargo, aunque la visión de los españoles sobre la ciencia es muy positiva, tienen algunas reservas sobre su capacidad para resolver los grandes problemas actuales. Así, el grado medio de acuerdo baja a un 5,7 sobre si «la ciencia puede dar respuesta a todos los grandes problemas del siglo XXI».
Además, según la encuesta, quienes saben más de ciencia tienden a tener menos reservas, especialmente las personas con estudios y de izquierdas.
En este marco de altas expectativas sobre la ciencia, el 89 % de los españoles cree que la ciencia acabará con las enfermedades infecciosas, un 88 % que curará el cáncer y un 82 % que la modificación genética permitirá eliminar características genéticas asociadas a enfermedades graves.
Por el contrario, aunque son elevadas, se moderan las respuestas sobre la capacidad de la ciencia para «diseñar a la carta las características físicas de las personas al nacer», para «crear vida humana en el laboratorio» (ambas con un 60 %), y para «prolongar la vida humana 20 años más que el promedio actual», con un 55% que lo cree probable.
Con un grado de confianza media, los españoles ven la posibilidad de que gracias a la ciencia se consiga «frenar el cambio climático» (46 %) o «habitar la Luna u otros lugares del espacio» (45 %) y, al final de la tabla, la probabilidad de reducir la pobreza (28 %) y diseñar a la carta la inteligencia y los rasgos psicológicas de las personas antes de nacer (26 %).
Respecto a la posibilidad de que se construyan «máquinas y programas inteligentes que actúen autónomamente o sin supervisión de las personas», el 78 % de los encuestados lo ve factible, y solo la 50 % cree que acabarán por sustituir a las personas.
Más de la mitad de los españoles (57 %) cree que la ciencia debería financiarse con dinero público y resolver necesidades prácticas frente a la investigación básica que solo es prioritaria para un 23 % de los encuestados porque satisface «la curiosidad humana y el avance del conocimiento».
En cuanto a quien debe controlar la investigación científica, el 44 % opina que deberían ser los científicos, un 37 % la sociedad y el 15 % el Estado.
Sobre el nivel de desarrollo científico en España, el 44% cree que es alto o muy alto y el 50 %, bajo o muy bajo, mientras que en el nivel de desarrollo tecnológico, hay empate ente los que lo ven alto o muy alto y bajo o muy bajo. Eso sí, para la mayoría de los españoles el apoyo a la ciencia es bajo.
