La Mancomunidad de Municipios Campiña Sur en Córdoba ha completado la dotación de medios del Servicio de Vigilancia de Caminos con la incorporación de un segundo vehículo todoterreno, según ha informado en un comunicado. El dispositivo, por la borrasca Leonardo, esté plenamente operativo y activo en la comarca, donde llega «en un momento especialmente complejo, marcado por los sucesivos temporales que están provocando importantes daños en caminos rurales, infraestructuras agrarias y explotaciones del campo”.
El presidente de la entidad, Miguel Ruz, ha subrayado que “contar con dos vehículos supone que el servicio funcione a pleno rendimiento, algo que está siendo especialmente útil en estos meses» y está permitiendo que el Servicio de Vigilancia de Caminos sea «una herramienta esencial para identificar sobre el terreno los daños reales que están provocando los temporales y trasladar esa información de manera inmediata a los ayuntamientos”.
En este sentido, Ruz ha destacado que “en los seis meses que lleva operativo el servicio, se ha consolidado como un apoyo técnico y preventivo de enorme valor, y ahora, con la sucesión de episodios meteorológicos adversos, se está poniendo de manifiesto toda su utilidad, porque la información que aportan las patrullas permite a los municipios adoptar medidas de seguridad, señalización o restricción de uso cuando es necesario, y también dimensionar con mayor precisión la magnitud de los daños que se están produciendo en el medio rural”.
El Servicio de Vigilancia de Caminos Públicos trabaja con rutas planificadas, sistemas de geolocalización y registro digital de incidencias, manteniendo una coordinación constante con los ayuntamientos, la Policía Local y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, “una labor que facilita una respuesta más rápida y eficaz ante cualquier situación de riesgo, especialmente en periodos de climatología adversa”, ha señalado el presidente de la Mancomunidad, añadiendo que “este servicio demuestra que la cooperación entre municipios es clave para proteger nuestro patrimonio viario rural y apoyar al sector agrario, que está sufriendo duramente las consecuencias de los temporales».
En Directo
La jornada del jueves ha arrancado en Lucena con relativo control de los efectos que está causando la borrasca Leonardo. La sobresaliente bajada del caudal del río Anzur, con un volumen hídrico aproximado de 1,60 metros, supone la novedad más favorable, ya que la localidad sale de la zona de peligro después de haber superado ampliamente el umbral rojo durante la jornada de ayer. Precisamente, el desbordamiento de este río, en el diseminado de Los Piedros, provocó el desalojo de dos familias. Lucena acumula desde el comienzo del temporal la mañana del miércoles un total de 37 incidencias.
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Las administraciones y los servicios de emergencia tienen la vista puesta este jueves en la crecida del río Guadalquivir a su paso por Córdoba, en nivel rojo desde anoche y que ya supera los cuatro metros de crecida sobre la lámina de aguas bajas. A pesar de que las lluvias no están siendo intensas este jueves, la clave está en la aportación que al caudal están haciendo los distintos desembalses de pantanos de la provincia. El propio alcalde, José María Bellido, y el delegado de la Junta en Córdoba, Adolfo Molina, han insistido en que no hay que confiarse y que hay que mantener altos niveles de precaución, con la prohibición de acercarse a cauces de arroyos y ríos.
Desembalse en el Yeguas. / Casavi
En estos momentos, según los datos del Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH) de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), el embalse de San Rafael de Navallana está desembalsando agua a 102,7 metros cúbicos por segundo y aún es superior la salida de agua desde Yeguas, a 314,25 metros cúbicos por segundo.
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A la espera del final de la borrasca Leonardo, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha activado el aviso amarillo por fuertes vientos, con rachas de hasta 70 kilómetros por hora, para toda la provincia de Córdoba para la jornada del sábado 7 de febrero, día en que toda la comunidad andaluza volverá a estar en alerta por la entrada de una nueva borrasca, que podría ser denominada Marta, y que traerá nuevas lluvias desde el sábado y hasta, al menos, el miércoles 11 de febrero.
En la jornada de este jueves, la Aemet mantiene activos el aviso naranja por viento en la Subbética, y el amarillo, en la Campiña, si bien, en Córdoba capital se han registrado a primera hora de la mañana rachas de hasta 90 kilómetros por hora, y el temporal de lluvia y viento continúa causando estragos y numerosas incidencias en todos los puntos de la geografía cordobesa.
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El vicepresidente primero de la Diputación de Córdoba, Andrés Lorite, ha realizado una visita junto a técnicos del departamento provincial de Infraestructuras, este jueves al puente de la antigua algodonera de Almodóvar del Río, tras la cual se ha acordado cortar el tráfico de forma inmediata debido a que se ha detectado una fisura y otros daños que aún no se han evaluado en su totalidad, debido a la situación meteorológica.
Fuentes del Ayuntamiento de la localidad cordobesa han informado de que el agua está pasando por el puente muy rápido arrastrando todo tipo de materiales, lo que está causando destrozos a la vista aunque el principal temor es que pueda dañar de algún modo a la estructura. La Diputación realizará un arreglo de urgencia para reforzar el puente, una vez se conozca la afectación global, aunque para eso habrá que esperar a que pase el temporal y sea posible intervenir con seguridad.
La Policía Local, voluntarios de Cruz Roja y los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Córdoba han regresado a los asentamientos rumanos de Camino de Carbonell, después de que muchos de sus vecinos volvieran a sus chabolas tras pasar la noche en el pabellón Vista Alegre. Los agentes, junto al personal del Consistorio y la propia concejala, Eva Contador, tratan ahora de poner de nuevo a resguardo a estas personas, como medida preventiva ante la crecida del río Guadalquivir y las fuertes rachas de viento, que podrían agravar la situación en unas viviendas especialmente frágiles.
