El Arcángel vivió una de esas noches que se quedan adheridas a la memoria colectiva, tanto por lo futbolístico como por lo emocional. El Córdoba CF, espoleado desde el arranque por un ambiente cargado de simbolismo y por un ritmo de partido vertiginoso, se impuso al Real Valladolid (3-1) en un duelo de ida y vuelta, alternativas constantes y resolución tardía, en el que la superioridad numérica y la sociedad Carracedo-Guardiola terminaron inclinando la balanza pese al combate pucelano. En resumidas cuentas, un triunfo de peso, de los que consolidan dinámicas, refuerzan discursos y devuelven -al menos de forma provisional- a los blanquiverdes a la zona noble de la tabla, por la que no asomaban hace meses y ahora han elegido como espacio para instalarse.
Arranque de impacto
Entrando en materia, con pinzas llegaba el plan del asturiano en alguna que otra parcela y Ania, que comienza a acostumbrarse, volvió a tirar una vez más de inventiva para rearmar el once, sobre todo en fase defensiva. No se movió Iker Álvarez bajo palos, ni tampoco la pareja de moda en el eje: Xavi Sintes y Álex Martín. Por la derecha regresó Albarrán, semana atrás en el perfil zurdo, mientras que precisamente en el lateral izquierdo el que asumió la responsabilidad fue Diego Bri -antes incluso que Vilarrasa, que partió desde el banquillo-, con la experiencia de su reciente interinidad en el derbi andaluz ante el Málaga de hace tan solo un par de jornadas.
En mediocampo se mantuvo la dupla granadina, formada por Isma Ruiz y Dani Requena, aunque con una gruesa novedad justo por delante: la irrupción de Mikel Goti, titular en su primera convocatoria como blanquiverde, apenas un puñado de fechas después de su fichaje. Jacobo, por tanto, se desplazó desde el enganche a la banda izquierda, acompañando en un tridente que, conforme a lo habitual, completaron Carracedo y Fuentes.
Enfrente, Tevenet también salió con todo. Ramón Martínez fue el elegido para tapar el flanco derecho de la defensa ante la ausencia del sancionado Iván Alejo, con otros tantos nombres propios -sobre todo arriba-, entre los que destacaron Chuki, Peter Federico o el punta noruego Erlien.
Pero fue el bloque cordobés quien marcó el compás desde primera hora. Aún flotaban en El Arcángel los ecos del prolongado y emotivo aplauso del homenaje previo -dirigido a la población de Adamuz, a sus héroes, así como a los heridos, víctimas y familiares del accidente ferroviario- cuando el propio Mikel Goti abrió la veda con la primera ocasión clara de la noche. Vio la carrera al espacio de Jacobo el vizcaíno, precisamente, que acto seguido, tras un balón tenso del madrileño y la mediación de Carracedo, acabó mandando su chut a la derecha de Guilherme.
Y es que el encuentro había arrancado a un ritmo de vértigo. Apenas un par de minutos necesitó también Fuentes para volver a asomar, cuerpeando con David Torres y rozando el gol ante la media salida del meta pucelano. A los cinco de juego, más del madrileño: condujo Albarrán, filtró por bajo para la carrera del «18» y de nuevo se amagó con cantar el primero en El Arcángel. Eso sí, también avisó el Valladolid antes del cuarto de hora, en un error en la salida local que pudo castigar Juric, aunque resolvió a tiempo Álex Martín cuando Chuki ya armaba el disparo ante Iker.
Isma Ruiz conduce el esférico durante un lance del encuentro en El Arcángel. / A.J. GONZÁLEZ
Pero el caudal ofensivo se volcaba sobre el otro arco. Un nuevo intento de Goti, esta vez desde la frontal, obligó a estirarse a Guilherme, mientras que Isma Ruiz, en la misma acción, volvió a probar fortuna con un chut raso y potente. Incluso se sumó Diego Bri, que tras deshacerse de su par en una baldosa se atrevió con un disparo picado desde casi 30 metros que a punto estuvo de sorprender a toda la zaga visitante.
Los de Tevenet trataban de sacudirse la presión califal, firme de inicio aunque algo más vulnerable en la última línea. Ahí emergía Biuk, el que mejor estaba leyendo ese resquicio, con un par de internadas que toparon con las vigilancias de un Xavi Sintes atentísimo en las vigilancias. En la segunda, eso sí, ya se había enfriado la amenaza.
Entraba entonces el choque en un intercambio más reposado, hasta que cerca del tramo final del primer acto cayó la ocasión más nítida de la cita hasta entonces: Chuki se marchó en velocidad de Dego Bri, algo trastabillado armó un disparo mordido por encima de Iker Álvarez y Martín, crucial, se inventó un despeje acrobático bajo palos para evitar la diana vallisoletana.
Todo para el final
Pero ahí no acabaron los golpes, sí los avisos. De hecho, una falta lateral botada por Jacobo voló al segundo palo del área pucelana, donde apareció Dani Requena, más listo que nadie, para sacarse un testarazo a quemarropa y colocarla lejos del alcance de Guilherme, que apenas rozó el cuero. Estalló El Arcángel, que se había ido enfriando al ritmo de la temperatura, aunque aún quedaba más antes del descanso: una acción personal de Peter por el perfil derecho desembocó en el empate inmediato de Meseguer, mientras Chuki, también a pase del dominicano, pudo firmar la remontada si no llega a ser por una gran estirada de Iker Álvarez.
Pero ahí no acabaron los golpes, sí los avisos. De hecho, una falta lateral botada por Jacobo voló al segundo palo cuando entraba el tramo final del primer acto. Por allí apareció Dani Requena como una saeta, más rápido que nadie para inventarse un testarazo y colocarla lejos del alcance de Guilherme, que apenas pudo rozar el cuero en su camino a las mallas. Se reactivó en esas el feudo cordobés, que tan pronto como llegó la alegría, pasó a la incredulidad: una acción personal de Peter Federico por el perfil derecho -no más de cuatro minutos después- acabó en el área pequeña, donde no perdonó Meseguer. Incluso tuvo la remontada Chuki, con un disparo a la escuadra que se marchó lejos de los dominios de Iker Álvarez tras una palomita antológica del internacional andorrano.
Se escapaba el tiempo del reloj, pero las revoluciones tocaban el cielo. Biuk volvió a rondar el 1-2 tras deshacerse de Albarrán y Álex Martín en el área blanquiverde, aunque de nuevo el «1» apareció por abajo para desactivar el intento del croata. Traería cola esa acción, clave en ambos sentidos: en esa misma secuencia, Adrián Fuentes se escapó en carrera y fue derribado por Juric cuando ya enfilaba el mano a mano ante el arco visitante. Roja directa para el de Split y el Real Valladolid cogió el camino hacia vestuarios con uno menos en el campo, y entre protestas varias…
Dani Requena celebra su gol ante el Real Valladolid en El Arcángel. / A.J. GONZÁLEZ
Agitó piezas Luis García Tevenet nada más regresar del descanso, dando entrada a Ponceau y Alani por Biuk y Erlien. Entre tanto, el Córdoba CF trataba de recuperar el mando y fue Isma Ruiz quien reabrió el intercambio de zarpazos, con un misil escorado que se marchó por encima del larguero tras un leve tanteo. No tardó tampoco Ania en mover ficha pasada la hora de juego, dando entrada a Dalisson precisamente por el mediocentro de Gójar, desfondado. El hispano-brasileño se animó desde fuera del área en la primera que tocó, cerrando una larga basculación blanquiverde que volvió a morir en los guantes de un seguro Guilherme.
Continuó la cascada de cambios. El técnico asturiano apostó por Sergi Guardiola en el sitio de Diego Bri -para armar doble referencia en punta-, mientras que en el bando pucelano el relevo fue Sanseviero por un Peter Federico, uno de los nombres propios del encuentro, que abandonó el verde cojeando y entre visibles gestos de dolor. El damnificado de las permutas fue Jacobo, que pasó del extremo al lateral para cubrir el perfil del ilicitano. Y casi surtió efecto: otra circulación de lado a lado acabó en los pies de Sintes, que desde la frontal soltó un latigazo directo a la madera.
Decide la sociedad Carracedo-Guardiola
Pero insistían los de El Arcángel, ya en superioridad numérica y buscando las grietas de un Valladolid desajustado por los costados. En una de esas, en el enésimo intento de Carracedo, llegó el segundo: pase tenso del catalán, asistente de cabecera blanquiverde, y dentro del área remató con el alma el recién ingresado Sergi Guardiola, deshecho en rabia en la celebración del primero de sus goles en el hogar desde su regreso.
Para entonces, la sangría era evidente, pero querían más los departamentales, que habían olido la sangre… Tanto así, que no dejaron enfriar el asunto para finiquitarlo: apenas cinco minutos después, tras una acción personal descomunal de Carracedo, Sergi Guardiola firmó su doblete para colocar el 3-1 definitivo ante su ex equipo. La emoción se desbordó en El Arcángel, los cánticos volaron entre graderíos, la fiesta se trasladó al terreno de juego y la noche se consumó con un botín muy concreto: la quinta victoria entre las últimas seis citas, la que confirma el cambio de aires, la que refuerza la candidatura a todo y la que, al menos temporalmente, devuelve al Córdoba CF a la zona de play off a Primera División.
Ficha técnica
3 – Córdoba CF: Iker Álvarez, Álex Martín, Xavi Sintes, Albarrán, Isma Ruiz, Diego Bri, Requena, Mikel Goti, Jacobo González, Carracedo y Adrián Fuentes. Entrenador: Iván Ania.
Cambios: Dalisson por Isma Ruiz (60’), Sergi Guardiola por Bri (67’), Percan por Fuentes (83’), Adilson por Carracedo (83’).
1 – Real Valladolid: Guilherme, Ramón Martínez, Tomeo, David Torres, Hugo San, Stanko Juric, Meseguer, Chuki, Peter Federico, Stipe Biuk y Vegard Erlien. Entrenador: Luis García Tevenet.
Cambios: Ponceau por Biuk (46’), Alani por Erlien (46’), Sanseviero por Peter (65’), Ohio por Meseguer (79’), Marcos André por Chuki (87’).
Goles: 1-0 (39’) Requena. 1-1 (44’) Meseguer. 2-1 (75’) Guardiola. 3-1 (79’) Sergi Guardiola.
Árbitro: Pérez Hernández (C. Madrileño).
Tarjetas: a Peter Federico (45’), Jacobo (58’), Tomeo (76’), Albarrán (86′). Expulsó al visitante Juric (45’).
Estadio: El Arcángel, ante 16.836 espectadores. En la previa del partido se realizó un homenaje a la población adamuceña, así como a víctimas y heridos en el accidente ferroviario del 18 de enero.
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