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El jugoso negocio del Fondo de despidos: bancos y fondos de inversión se apoderan dinero de la Anses

Mientras avanzan los despidos en las empresas y ya se contabiliza una pérdida de más de 242 mil puestos de trabajo formales desde la asunción de Milei, el Gobierno quiere avanzar con una Reforma laboral en el Congreso que implica una fuerte pérdida de derechos para los trabajadores y grandes beneficios para las patronales.

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Uno de los ítems de la reforma es la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), un instrumento pensado para que las empresas paguen los despidos sin causa. Este mismo se financiaría con 3 puntos del salario formal que hoy van al Sistema Previsional de la ANSES.

Según estimaciones de especialistas, tendrá un costo fiscal de 0,5% del PBI, equivalente a alrededor de U$S 4.000 millones. Entonces, los trabajadores perderían una caja millonaria que hoy sirve para financiar su jubilación, el PAMI y las asignaciones familiares que perciben que pasaría a nutrir este nuevo fondo para pagar los despidos sin causa de sus empleadores.

Este subsidio a las patronales para que despidan con plata de los trabajadores, además serviría de una gran negocio financiero para un selecto grupo de bancos, fondos de inversión y aseguradoras.

¿Cómo es el negocio?

Según el proyecto de reforma laboral presentado por el Gobierno, “cada empleador deberá conformar una cuenta como un patrimonio separado, de afectación específica, independiente, inajenable e inembargable, en uno de los fondos administrados por una de las entidades habilitadas a tal fin por la Comisión Nacional de Valores (CNV), a elección del empleador.”

La CNV (el organismo estatal encargado de regular el mercado financiero) deberá reglamentar las entidades habilitadas para operar los fondos que deberán constituir las empresas en forma separada, y así cobrar jugosas comisiones por la administración de esos fondos que se usarán en un menú de inversiones.

Según trascendidos de especialistas, las únicas entidades con patrimonios separados son las administradoras de Fondos Comunes de Inversión y fideicomisos.

Según datos de la Cámara de Fondos Comunes de Inversión, el ranking administradores de FCI lo lidera el Banco Galicia ($ 11,4 billones) con el 14% del patrimonio total, seguido de cerca por el Santander ($ 10 billones) y en el tercer puesto por Mercado Pago ($ 6 billones), de Marcos Galperín, con cerca de 30 millones de cuentas en su billetera virtual.

El ranking lo continúa el Banco Macro ($ 4,7 billones), BBVA ($ 3,9 billones) y la sociedad de bolsa Allaria ($ 3 billones), junto con el Fondo Pellegrini del Banco Nación ($ 2,7 billones), Balanz ($ 2,6 billones) y el banco de China ICBC ($ 2,3 billones), mientras que el décimo puesto lo ocupa Adcap ( $ 2 billones).

Caputo y nuevamente la timba financiera

El Gobierno negocia con los gobernadores para hacer pasar la reforma en la primera contienda en el Senado que se estipula entre el 10 y 12 de febrero. Vale aclarar, que este procedimiento es ilegal y contradice la Constitución Nacional, ya que la reforma modifica aspectos impositivos, por lo que de ningún modo podría haber ingresado por el Senado, como denuncia Myriam Bregman.

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Los fondos que nutrirían el FAL despierta el interés de los grandes grupos financieros locales pero también de los grandes especuladores internacionales acreedores de la deuda. El ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció semanas atrás que el objetivo es «recomponer el mercado de capitales con parte de la reforma laboral». Y estimó que el FAL va a alimentar el mercado de capitales con US$ 4.000 millones por año, a la vez que la Ley de Inocencia Fiscal podría incentivar la salida de dólares del colchón.

Además de los aportes de las empresas que antes iban al Anses, el FAL se va a financiar de los rendimientos, intereses y cualquier otra renta derivada de las inversiones en función de los términos y condiciones establecidos por el Ministerio de Economía.

Según explica el periodista Juan Manuel Barca en Clarin, “el FAL no solo podría ser servir para que las grandes empresas se financien con la colocación de dichos fondos en acciones u obligaciones negociables, sino también para el fondeo del Tesoro en caso de que sus bonos soberanos figuren dentro del menú de inversiones autorizadas. Nada menor en un año en el que vencen $ 128 billones de la deuda en pesos, según BAVSA.”

Pero, ¿qué pasa si las inversiones salen mal? Un refrito de las AFJP

Según el especialista Luis Campos de la CTA, en el Fondo de Cese Laboral aprobado en la Ley Bases, (del cuál se copia el nuevo FAL, pero esta vez con financiamiento gratuito) “la ley no establece ninguna garantía mínima para el trabajador».

Cuando se desvincule un trabajador, el monto a cobrar dependerá del resultado de estas inversiones, por lo que el riesgo financiero se traslada a los trabajadores. Por ejemplo, si hay un crack o desplome financiero (un tanto común en nuestro país), los montos de las inversiones pueden esfumarse. La Ley, ni siquiera establece la garantía de que en ningún caso los trabajadores percibirán una suma inferior a lo que le corresponde por el artículo 245 de la Ley de contrato de trabajo: la indemnización por despido sin causa.

Al igual que aquellas administradoras privadas del ahorro previsional del menemismo, las AFJP, el dinero de los trabajadores va hacia sistemas financieros que lo capitalizan y cobran por gestionarlo. Si el fondo se administra mal, el riesgo lo asumiría el trabajador.

Pero además, en numerosos casos podrá ser transferido o quedar en el patrimonio de las propias empresas, un robo doble:

Si el saldo acumulado cubre esas contingencias definidas en la reglamentación, el empleador “podrá solicitar la interrupción o suspensión de la obligación mensual de efectuar el ingreso de las contribuciones” que lo podrá autorizar la Secretaría de Trabajo y el Ministerio de Economía, y así apropiarse de la renta que iba a la Anses.

Si el empleador no cuenta con trabajadores registrados en un plazo de 6 meses continuos, salvo que denuncie y acredite la existencia de por lo menos un reclamo judicial pendiente de resolución, la cuenta individual quedará extinguida. Y los recursos deberán ser transferidos a una cuenta bancaria de titularidad del empleador en el país.

En caso de cese, disolución, liquidación o quiebra del empleador, la cuenta individual quedará extinguida, y los recursos deberán ser transferidos a una cuenta bancaria de titularidad del empleador en el país, salvo disposición en contrario del juez de la quiebra.

Enfrentar la reforma esclavista, basta de tregua de la CGT

La reforma implica grandes beneficios para las patronales. En este caso, una rebaja de aportes patronales para que puedan despedir libremente o incluso apropiarselos, usando en este caso, el dinero de los próximos jubilados para su propio beneficio y garantizando un jugoso negocio a los grandes especuladores financieros.

El Gobierno cede beneficios a las patronales, con el argumento de que bajar cargas crearía más empleo. Un viejo recurso que se usó durante el menemismo con nefastas consecuencias tanto en materia laboral, con un salto en el desempleo y la precarización, como también en el vaciamiento del sistema previsional dejando como consecuencia la actual crisis del sistema.

Para este 10 de febrero es necesario que seamos miles en las calles para tirar abajo la reforma laboral. La CGT debe cortar la tregua con el Gobierno llamando a un verdadero plan de lucha con un paro general.

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