Con 85 años de existencia, el Archivo Histórico de la Provincia de Córdoba preserva documentos que van desde 1574 hasta la actualidad, siendo uno de los acervos más importantes del país.
El Archivo Histórico de la Provincia de Córdoba (AHPC) alberga documentos que datan de 1574, apenas meses después de la fundación de la ciudad por Jerónimo Luis de Cabrera. Entre ellos se encuentra el registro de la muerte de Blas de Rosales, un español que llegó con la expedición colonizadora. Ese frágil papel, con caligrafía antigua, descansa en depósitos climatizados donde un equipo de archivistas, conservadores y técnicos trabaja diariamente para prolongar su vida útil.
La directora del AHPC, Gabriela Parra Garzón, señaló: “Trabajar diariamente con documentos de más de cuatro siglos es un privilegio y una responsabilidad inmensa. Todo el equipo de profesionales del archivo está abocado a prolongar la vida de este material, preservándolo de cualquier riesgo que acelere su deterioro”.
El AHPC custodia casi cinco kilómetros de documentos, incluyendo tomos, expedientes, registros notariales, censos, fotografías y planos. Si se colocaran uno detrás del otro, la fila se extendería hasta las inmediaciones del río Suquía, donde Cabrera fundó la ciudad. Este volumen de información, que abarca desde 1574 hasta el siglo XXI, lo convierte en uno de los acervos más relevantes del país, junto al Archivo General de la Nación.
Entre los documentos destacados se cuentan el primer censo provincial de 1776, decretos sobre la construcción de grandes diques, comunicaciones de Belgrano y San Martín solicitando apoyo para la independencia, los primeros 115 registros notariales provinciales y más de 300.000 imágenes fotográficas desde 1860. Parra Garzón destacó: “La historia revive constantemente con cada ciudadano que se acerca; recibimos investigadores de todo el mundo interesados en un patrimonio que ha sido reconocido por la UNESCO en su programa Memoria del Mundo para América Latina y el Caribe”.
El patrimonio archivístico se aloja en seis depósitos climatizados que mantienen entre 21 y 23 grados con humedad por debajo del 55%. El ingreso está restringido a pocas personas, con control biométrico y monitoreo de cámaras. Las consultas son realizadas por estudiantes, organismos gubernamentales y judiciales, instituciones municipales y público en general.
Un ejemplo es el de Marcos Burgio, quien acudió al archivo por un problema de título de propiedad de su abuelo, comprada en 1923. “En los planos históricos del archivo figura la propiedad que él tiene, sus vecinos colindantes en aquellos años. Coincide todo con lo que tiene mi abuelo en su escritura”, relató Burgio. Parra Garzón explicó: “Encontrar un juicio sucesorio donde está el acta de defunción del abuelo, del bisabuelo, provoca una satisfacción muy grande. La gente puede recurrir al acervo para ejercer sus derechos o para disfrutar del patrimonio documental”.
Por otro lado, la investigación académica también se beneficia. Costanza González Navarro, docente de la UNC e investigadora del CONICET, estudia los orígenes coloniales de Córdoba utilizando los protocolos notariales del AHPC. “Es un privilegio contar con este archivo para un investigador que se dedica al período colonial. Las escrituras públicas están desde la fundación de la ciudad, desde 1574 en adelante. Son las más antiguas”, señaló. Para ella, estos documentos “son muy ricos y tienen información extensa que permiten hacer seguimientos a través del tiempo, ver dinámicas, cambios y permanencias. Córdoba realmente es una joya a nivel archivístico cuando hablamos de los periodos coloniales”.
