Necesitaba ganar el Espanyol por primera vez en 2026 antes de enfilar un durísimo tramo de calendario con tres salidas consecutivas, pero volvió a salir cruz en una moneda que solo parece tener una cara para los blanquiazules: la de la desgracia. Es casi imposible tener más mala fortuna que el cuadro catalán. Todo lo que en la primera vuelta funcionaba se ha girado en contra en la segunda hasta el punto de que parece una utopía disfrutar de una nueva victoria perica. El Espanyol no gana desde el 22 de diciembre y va camino de acumular cuatro meses sin vencer en Cornellà. El Getafe dio el último zarpazo en otro encuentro para la lista negra (1-2).
Ubicó Manolo a Ngonge por Pickel en el único cambio respecto al once que inició el duelo en Mallorca. Volvía a apostar el técnico por el Espanyol de los extremos en busca de un juego intenso y eléctrico. Había advertido Manolo en la víspera de que el entorno debía olvidarse de los árbitros, una excusa tan «obvia» que mejor no removerla más. Pero la polémica irrumpió desde el comienzo. Salió en tromba el cuadro perico y a los dos minutos acarició el gol con un cabezazo de Ngonge desviado con la mano por Rico. El VAR revisó la jugada, llamó a Díaz de Mera y tras otra espera eterna el árbitro decidió no decretar penalti. Probablemente acertó el colegiado, pero la rabia se apoderó de nuevo de los pericos, empezando por Manolo. En caso de duda parece que siempre se favorece al rival.
Hundimiento en el añadido
Por si había alguna duda sobre esta afirmación, llegaron dos golpes más a la yugular blanquiazul. Primero con un tanto anulado a Ngonge (m. 15) tras un centro de Dolan y luego con otro gol no validado a Terrats (m. 31) al culminar un pase de cabeza de Kike García. En ambos casos, el VAR dictaminó fuera de juego de los asistentes. En ambos casos por milímetros, especialmente el primero. Siempre lo mismo.
Terrats se lamenta en el choque de este sábado en el RCDE Stadium. / AFP7 vía Europa Press
Un penalti no concedido y dos goles anulados minaron la moral a un grupo gafado, que acabó de hundirse en los nueve minutos de tiempo añadido de la primera parte. En ese periodo llegaron los mazazos a balón parado del Getafe. Un cabezazo de Duarte y un remate afortunado de Arambarri ajusticiaron a los pericos, superiores durante toda la primera parte hasta el desastre final.
Bordalás, expulsado
Intentó reaccionar Manolo con el cambio de Roberto por Ngonge para jugar con un doble ariete. Remontar un 0-2 es complicado ante cualquier adversario, pero si enfrente está el Getafe, un rival que disfruta perdiendo tiempo y haciendo faltas tácticas, aún se ve la montaña más alta. Dmitrovic, incluso, salvó el tercero en otro remate de Arambarri, pero el Espanyol no desfalleció.
Manolo González, enojado, este sábado en el duelo ante el Getafe. / AFP7 vía Europa Press
Apoyado por más de 27.000 almas, redujo distancias con un cabezazo de Roberto (m. 67) y rozó el empate con sendos testarazos del cordobés y Pere Milla. No hubo milagro. Soria desbarató la última con un paradón en un cabezazo de Kike García (m. 92). El Getafe resistió con el sello de Bordalás, que acabó expulsado en pleno zafarrancho. El Espanyol suma 12 jornadas sin ganar, 4 puntos de 36, antes de visitar al Betis, Barça y Rayo.
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