La guerra pasa factura hasta a los buques más sofisticados. El portaaviones más avanzado de la Armada estadounidense, ‘USS Gerald R. Ford’ se retira del mar Rojo tras un incendio en la lavandería. El buque de propulsión nuclear de 100.000 toneladas no se retira de la batalla por daños causados por el enemigo sino por el mal funcionamiento de algunos de los departamentos de servicios que comparten la apabullante cifra de 4.000 tripulantes.
Es el ‘Gerald Ford’ un mastodonte del mar de última generación, pero pese a ello sufre los achaques de una campaña de movilización demasiado larga para sus ocupantes. Suele decirse entre marinos que uno de los puntos más débiles de cualquier barco son sus letrinas. Además de la lavandería, la moral de los marineros decae con el uso continuado de infraestructuras que se estropean y pueden causar una verdadera invasión de sinsabores y efluvios ponzoñosos poco coherentes con la moral de combate.
Las misiones prolongadas minan también la moral de las familias, un hecho que la Armada reconoció en un comunicado de prensa el mes pasado, en el que elogiaba la resiliencia y la preparación de la tripulación del ‘Ford’ durante su «despliegue prolongado». «Los líderes de la Armada reconocen que pasar mucho tiempo lejos de las familias conlleva un sacrificio real y cuantificable», decía el comunicado. El ‘Ford’ también se enfrenta a desafíos prácticos. En enero, la Radio Pública Nacional (NPR) informó de que el buque de guerra tenía un problema con el sistema de plomería, el cual había fallado repetidamente en alta mar. La Armada reconoció el problema, pero afirmó que el barco había «procesado más de seis millones de descargas de inodoro» y añadió que, por lo general, la culpa era de los marineros. Los propios marineros pueden llegar a boicotear al portaaviones atascando los inodoros y obligando al capitán a llevar el buque a puerto. «En la mayoría de los casos, las obstrucciones se deben a objetos que se arrojan al inodoro y que no deberían introducirse en el sistema», declaró la Armada en un comunicado de prensa, citando al comandante del ‘Ford’. «Cuando los marineros siguen los procedimientos adecuados, el sistema funciona correctamente».
Tras el incendio de la lavandería, que dejó al menos dos de los 4.000 tripulantes con heridas leves, el ‘USS Gerald R. Ford’ se dirigirá a la isla griega de Creta, según un funcionario estadounidense familiarizado con el asunto que informó a varias agencias de noticias. El buque había hecho escala allí a finales de febrero, de camino a la región procedente del Caribe. Demasiadas millas náuticas incluso para un megabuque como este.
Demasiado tiempo en orden de combate
El incidente pone de manifiesto la presión a la que se ven sometidos incluso los buques más avanzados de la Armada a medida que Estados Unidos expande sus actividades militares. El ‘Ford’, el buque de guerra más caro jamás construido, ha pasado meses en el mar más allá de un despliegue estándar. El ejército estadounidense declinó hacer comentarios sobre los detalles del incendio de la lavandería, pero ‘The New York Times’ informó de que los marineros necesitaron más de 30 horas para extinguirlo y que más de 600 tripulantes perdieron sus camarotes. El caos organizativo en el portaaviones ha aconsejado que recale en puerto y cure sus ‘heridas’ internas con urgencia para evitar malestares mayores.
La Armada estadounidense ha declinado reiteradamente comentar oficialmente el estado del portaaviones o si sus buques de escolta permanecerán en el mar Rojo. Un portaaviones está respaldado siempre por una flota de fragatas y otro tipo de barcos que contribuyen a protegerlo de ataques. Un funcionario de defensa, que pidió permanecer en el anonimato, afirmó a la agencia Bloomberg que el grupo de ataque del ‘USS Ford’ continuará operando en la región. Pese a ello, se abre una vía de debilidad con la partida del portaaviones a puerto, al dejar solo al ‘USS Abraham Lincoln’, para apoyar la campaña en Irán. Y los misiles iranís, especialmente los supersónicos son una amenaza real para cualquier buque, incluso las fortalezas flotantes estadounidenses.
Ciclos de mantenimiento pospuestos
Los portaaviones funcionan como bases aéreas móviles, lo que permite a Estados Unidos lanzar ataques y proyectar poder aéreo lejos de su territorio y del territorio enemigo, pero solo un número limitado está disponible en un momento dado debido a compromisos globales y ciclos de mantenimiento regulares y que son absolutamente obligados y que en el caso de ‘Ford’ se han pospuesto demasiado.
El ‘USS Ford’ está acompañado por destructores de misiles guiados, y su ala aérea incluye aviones F/A-18E y F/A-18F Super Hornet, aeronaves de alerta temprana aerotransportada E-2D, así como helicópteros MH-60S y MH-60R Seahawk y aviones C-2A Greyhound. Para hacerse una idea de sus capacidades, baste recordar que el ‘Ford’ centró el ataque reciente contra Venezuela y disponía más medios aéreos que toda Venezuela. Si bien una misión normal dura solo seis meses, el Ford ha estado en el mar desde junio del año pasado, y de ahí vienen todos sus males en letrinas y lavandería. Nada se ha comentado de la alimentación, pero tras misiones tan largas los menús poco se parecen al de un crucero de lujo.
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