InicioSociedadSánchez y Feijóo cumplen un año de incomunicación permanente pese a la...

Sánchez y Feijóo cumplen un año de incomunicación permanente pese a la coyuntura internacional

Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo se reunieron por última vez hace ahora un año. Un encuentro en La Moncloa enmarcado dentro de una ronda de contactos con los grupos para abordar el plan sobre el gasto en defensa. No sirvió para acercar posiciones y la decisión de incrementarlo al 2,1% del PIB se ejecutó sin pasar por el Congreso. Sin acuerdos en asuntos de Estado como este, la guerra de Irán está visibilizando que la brecha en política exterior entre Gobierno y oposición sigue creciendo. Ni la situación en Oriente Medio ni la crisis energética han suavizado los choques. Hasta el punto de que no hay visos de retomar la reunión entre Sánchez y Feijóo que se había fijado el 19 de enero para abordar el envío de tropas en misión de paz a Ucrania y que se canceló sine die por el accidente ferroviario de Adamuz.

En su lugar, el Gobierno ha optado por una ronda de contactos a nivel de portavoces para explorar un paquete de medidas antiinflación. Sin carácter presencial, sino telefónica, encabezada por el ministro de Presidencia y Justicia, Félix Bolaños. Todo ello, pese a las críticas del principal partido de la oposición por no haber sido informados sobre la posición de España en el conflicto. No están previstas, por tanto, ni llamadas ni reuniones entre el presidente del Gobierno y el líder de la oposición. Sánchez se limitará a informar por igual a todos los grupos a través de una comparecencia en el Congreso el próximo 25 de marzo.

Una incomunicación permanente que da cuenta del estado de las cada vez más deterioradas relaciones entre el Gobierno y la oposición. Delante y detrás de las cámaras. Tras el accidente de Adamuz pareció abrirse una ventana al contactar el gabinete de Sánchez con el de Feijóo tras quejarse este de falta de información. El jefe de Gabinete de Presidencia del Gobierno, Diego Rubio, descolgó entonces el teléfono para ponerse en contacto con su homóloga de Génova, Marta Varela, en un intento de destensar la batalla política, como se hizo entre el Gobierno y la Junta de Andalucía.

En Moncloa se apuntaba también a un intento de deshielo, sosteniendo que tanto “el contexto internacional” como la tragedia ferroviaria “debería hacernos reflexionar”. Ahora, con la guerra de Irán, no se ha producido este gesto. Además, se ha disipado cualquier intento de acercamiento al enarbolar el “no a la guerra” como antagónico al “trío de las Azores” con la decisión de José María Aznar de sumar a España a la guerra de Irak en 2023.

Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo han mantenido solo seis reuniones desde que hace casi cuatro años el dirigente gallego tomó las riendas del Partido Popular (PP). Encuentros que se han espaciado notablemente en el tiempo, a excepción de los dos mantenidos en el marco de la ronda de contactos para sus respectivas investiduras en agosto y octubre de 2023. El último, celebrado hace ahora un año, se produjo tras 447 días sin un cara a cara. Más orientados a reforzar posicionamientos propios que a construir acuerdos, su infrecuencia y falta de resultados dan cuenta de que la desconfianza entre el presidente del Gobierno y el líder de la oposición se ha ido incrementando.

La relación con la actual administración de EEUU es uno de los principales puntos de divergencia entre Moncloa y Génova. En el Ejecutivo defienden las relaciones trasatlánticas, pero recalcando que esto no es sinónimo de “vasallaje” y de ahí su rechazo al aumento del gasto en defensa al 5% del PIB o el impedimento al uso de las bases de Rota y Morón para la guerra en Irán. Los populares avisan que España se estaría quedando solo, al margen de sus aliados, cayendo en una “irresponsabilidad” por lo que consideran “electoralismo”.

“Vasallaje” o “irresponsabilidad”

En su petición de comparecencia al presidente del Gobierno, pusieron el foco en que Sánchez diese cuenta sobre “la situación de las relaciones bilaterales con Estados Unidos y sus efectos de aislamiento en materia de seguridad; así como las actuaciones previstas para preservar nuestra seguridad nacional”. Los socialistas sostienen por su parte que se debe diferenciar entre ser aliado o ser vasallo, pues lo primero permite soberanía y “poder decir que no”. Al mismo tiempo, su “no a la guerra” intensifica la polarización con el PP, situando a Feijóo como heredero del ‘partido de la guerra’ al comparar la guerra de Irán con la de Irak en 2003.

Sánchez agitaba esta diferenciación al acusar a PP y Vox durante un mitin de la campaña en Castilla y León de «apoyar la guerra». «Confunden soberanía con el servilismo», cuestionaba para tildar a las dos formaciones de ser unos «hipócritas» porque «es muy fácil ser belicoso a costa del bolsillo de los demás», en referencia a las consecuencias económicas de una guerra que ya está disparando los precios de los carburantes y que puede traer consigo una crisis económica.

El ataque unilateral israeloestadounidense contra Irán se suma así a la lista de choques en política exterior. Entre ellos, el “genocidio” en Gaza y el reconocimiento del Estado de Palestina, el envío de tropas de paz a Ucrania todavía no abordado, el aumento de gasto en defensa en línea con el consenso de la OTAN o la intervención de EEUU en Venezuela.

Suscríbete para seguir leyendo

Más noticias
Noticias Relacionadas