Sobre las 20:25 de aquel viernes, en mitad de un temporal como el que ahora azota Andalucía, ocurrió la tragedia. Una zódiac de la Guardia Civil había salido a identificar a los tripulantes de las narcolanchas que se refugiaban en la bocana del puerto. Pero una de esas semirrígidas les pasó por encima, y los agentes David Pérez y Miguel Ángel González murieron arrollados. Dos años después de aquel fatídico 9 de febrero, la estampa en estos últimos días ha sido similar: la tormenta, las gomas en el puerto, la Benemérita vigilante. Barbate.
«He visto una narcolancha amarrada durante días a la boya de la bocana. El lunes pasado llegó una patrullera de la Guardia Civil, pero no pudo salir para ahuyentarla«, asegura un vecino de este municipio gaditano de unos 22.000 habitantes. El Instituto Armado, eso sí, ha mantenido restricciones de acceso el puerto deportivo a lo largo de la semana pasada: «A los propietarios de barcos no nos han dejado acercarnos a ver cómo estaban». La Benemérita no ha respondido a las preguntas de este medio.
Y no era la única goma próxima a la costa: el miércoles encalló otra semirrígida en la playa del Carmen, junto al paseo marítimo. Sus tripulantes, según fuentes de la Guardia Civil, «huyeron tras pedir auxilio a otra narcolancha que vino en su ayuda». Dos tractores acudieron luego a retirar esta embarcación ilegal de la arena. A plena luz del día, a la vista de todos.
Dos tractores remolcan una narcolancha varada en la playa del Carmen de Barbate el pasado 4 de febrero. / EL CORREO
Una «preocupante sensación de impunidad»
«Los narcos no faltan a su cita para refugiarse en el puerto», apuntan desde la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) en Cádiz. «Es una situación que se da de forma casi continua. La presencia de narcolanchas fondeadas en la costa gaditana se ha ido normalizando con el paso del tiempo. No es algo puntual ni excepcional, sino una realidad habitual que se produce a plena vista y con una preocupante sensación de impunidad«, subraya a este periódico Olaya Salardón, secretaria de Comunicación de la AUGC.
Las gomas se han dejado ver desde tierra más allá de la borrasca Leonardo. De hecho, el pasado 23 de enero, durante el temporal Ingrid, circularon imágenes de otra semirrígida en el puerto barbateño. Y también en la playa de la Hierbabuena, en el mismo término municipal, a principios de diciembre de 2025. O a mediados de noviembre, cuando hicieron lo propio para protegerse de los efectos de Claudia.
Una narcolancha fondeada frente a la playa de la Hierbabuena en Barbate el pasado diciembre. / EL CORREO
«Andalucía sigue siendo una de las comunidades autónomas más afectadas por el fenómeno del narcotráfico y desde el punto de vista de visibilidad es, sin duda, la comunidad más señalada debido al espectáculo lamentable y llamativo del uso de narcolanchas«. Así de contundente se mostró la Fiscalía General del Estado hace unos meses en su memoria anual. «La exhibición constante y la provocación a las fuerzas y cuerpos de seguridad que realizan los narcotraficantes con el uso a plena luz del día de estas embarcaciones de alta velocidad que son, además, género prohibido, es un desafío abierto al Estado que requiere una respuesta firme y adecuada».
Desde el Ministerio del Interior, sin embargo, defienden que el Plan Especial del Campo de Gibraltar -iniciado en 2018 y extendido a seis de las ocho provincias andaluzas- «ha supuesto la mayor inversión en recursos, personales y materiales realizada nunca en la zona». «Solo entre enero y octubre de 2025, se llevaron a cabo más de 11.200 operaciones sobre narcotráfico y contrabando, un 12,7% más que en el mismo periodo de 2024″, destacan desde Interior. «Durante ese tiempo, además, se incautaron más de 960 medios de transporte y 222,5 toneladas de droga«.
«Ahora ya no se hace nada»
«Cuando hay embarcaciones de este tipo en puerto, prácticamente no se opera. Ahora ya no se hace nada«, declara Agustín Domínguez, portavoz de Jucil en Cádiz. «No se juega con la vida de los compañeros de una manera tan mal gestionada como hace dos años, solo se actúa cuando sí se puede llevar a cabo. Por eso vemos a las narcolanchas amarradas durante varios días con total tranquilidad«, afirma el representante gaditano de esta asociación profesional.
Narcolancha fondeada en el puerto de Conil de la Frontera el pasado sábado 7 de febrero. / EL CORREO
Una opinión que comparte con Olaya Salardón, de AUGC: «No se ha modificado la manera de proceder a nivel operativo porque, en la práctica, no se actúa cuando hay embarcaciones en los puertos». «Los agentes continúan encontrándose con las mismas limitaciones legales y operativas, sin herramientas claras ni protocolos eficaces que permitan intervenir con seguridad y contundencia ante la presencia de narcolanchas», recalca Salardón.
«Es que no se puede: no tenemos medios materiales para poderlo hacer con seguridad«, denuncia por su parte Domínguez. «Las embarcaciones que se compraron de alta velocidad no han sido efectivas, las tenemos casi todas averiadas; y las que no lo están, funcionan a la mitad», señala este portavoz de Jucil. «La Río Iro, por ejemplo, no sirve para navegar en mar abierto, apenas sale del Guadalquivir. Y las dos que trajeron a Huelva y Algeciras se encuentran estropeadas. Se han gastado el dinero, pero no ha sido efectivo«.
Dos asesinatos «que no han provocado cambios»
Meses después de la tragedia se consiguió detener al supuesto piloto y a otros tres tripulantes de la narcolancha que mató a David y Miguel Ángel. Karim el Baqqali, en prisión como presunto autor de los hechos, acudirá a un juicio con jurado popular por un posible doble asesinato, aunque las acusaciones formales están aún por presentar. «El pasado lunes estaba prevista la vista contra los imputados, pero se suspendió por el temporal», informan fuentes judiciales. El otro de los presuntos implicados, en libertad provisional, se enfrentaría a unos cargos por atentado contra la autoridad agravado.
Queda aún por tanto que la Justicia se pronuncie sobre dos homicidios que «no supusieron ningún punto de inflexión», según asociaciones como la AUGC. «La muerte de nuestros compañeros Miguel Ángel y David no ha servido para provocar cambios reales ni mejoras estructurales en la lucha contra el narcotráfico. Es una realidad muy dura de asumir, porque dos asesinatos que deberían haber marcado un antes y un después no han tenido consecuencias prácticas», opina su secretaria de Comunicación.
Ingrid, Leonardo, Claudia. Cuando el viento y la lluvia arrecian, las gomas vuelven a encontrar refugio frente a Barbate, como en aquel 9 de febrero de 2024. Frente a ellas, unos agentes en los que aún perdura el recuerdo de los dos compañeros asesinados. «Ahora ya no se hace nada», afirma uno de ellos. Con el mal tiempo, regresan las narcolanchas. Y de fondo, como un lamento común, la resignación de uno de sus vecinos: «Por desgracia parece que esto no va a acabar nunca«.
