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Cómo hacer bolas de fraile perfectas y doradas en casa

Las bolas de fraile son un clásico de la pastelería casera que atraviesa generaciones y nunca pasa de moda. Su textura esponjosa, su sabor suave y ese aroma irresistible al freírse las convierten en una opción ideal para acompañar el mate, el café o disfrutar en una merienda especial. Con ingredientes simples y un paso a paso accesible, esta receta permite prepararlas en casa y lograr un resultado dorado, liviano y delicioso.

Ingredientes

  • 500 g de harina de trigo
  • 10 g de levadura fresca
  • 1 taza de leche tibia
  • 2 cucharadas de azúcar
  • 1 huevo
  • 1 pizca de sal
  • Aceite para freír

Preparación paso a paso

Activar la levadura
En un recipiente pequeño, disolver la levadura fresca en la leche tibia junto con una cucharada de azúcar. Dejar reposar durante unos 10 minutos, hasta que la mezcla espume y se active.

Preparar la masa
En un bol amplio, colocar la harina junto con la sal y formar un hueco en el centro. Agregar el huevo ligeramente batido y la mezcla de levadura. Integrar todos los ingredientes hasta obtener una masa uniforme.

Amasar
Volcar la masa sobre una superficie enharinada y amasar durante aproximadamente 10 minutos, hasta lograr una textura suave, lisa y elástica.

Primer levado
Colocar la masa en un recipiente ligeramente engrasado, cubrir con un paño limpio y dejar reposar en un lugar cálido durante una hora, o hasta que duplique su volumen.

Formar las bolas
Desgasificar la masa y dividirla en porciones pequeñas. Formar bolitas parejas, del tamaño de una nuez.

Segundo reposo
Disponer las bolas sobre una bandeja enharinada, cubrirlas y dejarlas reposar unos 30 minutos para que vuelvan a crecer.

Freír
Calentar abundante aceite a fuego medio. Freír las bolas de fraile de a pocas, girándolas para que se doren de manera pareja. Retirarlas cuando estén bien doradas.

Escurrir y terminar
Colocar sobre papel absorbente para retirar el exceso de aceite. Espolvorear con azúcar impalpable o pasarlas por azúcar común mientras aún estén calientes.

Un clásico irresistible, ideal para compartir y disfrutar recién hecho.

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