Las guerras internas están presentes en Podemos desde su mismo nacimiento, pero ahora también pasa factura a nivel institucional. El partido morado, que ha ido menguando su representación en cada una de las elecciones a las que se ha presentado -a excepción de Extremadura-, tampoco ha sabido mantener el apoyo de sus representantes púbicos. De los 12 diputados regionales que Podemos logró en las cámaras autonómicas, a día de hoy un tercio han abandonado sus cargos en el partido o están abiertamente enfrentados con la dirección nacional.
Podemos tiene -o tenía- diputados de su partido en ocho comunidades autónomas: Castilla y León, Andalucía, Aragón, Baleares, Asturias, Murcia, Navarra y Extremadura. En la mayoría de territorios donde logró representación fue en coalición electoral con IU u otras fuerzas, a excepción de dos enclaves donde fue en solitario (Aragón y Asturias).
El descalabro de Podemos en las autonómicas de 2023 supuso un punto de inflexión, por el que perdió gran parte de su representación institucional en los territorios y pasó a la irrelevancia en la mayoría de los territorios. Desapareció de las dos regiones con más votantes, Comunidad de Madrid y Comunidad Valenciana, y también de algunos lugares donde gobernaba en coalición con el PSOE, como en Canarias, donde perdió más de la mitad de los votos y perdió las tres diputadas que tenía. Sucedió algo similar en Comunidad Valenciana, donde después de estar en el Gobierno perdieron un 60% del voto y los ocho diputados que tenían.
Una caída similar sufrió en Euskadi, donde perdió los seis parlamentarios que tenía en las últimas autonómicas de 2024 y su capacidad de influencia sobre el ejecutivo. En los últimos comicios de Galicia, Cantabria, Galicia y Castilla-La Mancha quedaron de nuevo sin representación. En Catalunya directamente renunció a presentarse tras su ruptura con los Comuns.
Navarra: la renuncia a gobernar
El único lugar donde lograron mantener un Gobierno autonómico de coalición fue Navarra, donde la líder autonómica de Podemos, Begoña Alfaro, se presentó como candidata de una coalición, Contigo Navarra, que logró tres diputados, de los cuales sólo uno está -o estaba- ocupado por un cargo del partido. La dirigente abandonó el escaño al entrar en el ejecutivo foral como vicepresidenta tercera consejera de Vivienda y dejó paso a Daniel López Córdoba. Sin embargo, los choques fueron en aumento entre Alfaro con la dirección nacional de Podemos, que apuesta por candidaturas con su propia marca y se muestra reacio a alianzas.
La vicepresidenta tercera de Navarra anunció en abril que no volvería a postularse como líder de Podemos Navarra, y la cúpula nacional celebró la decisión y situó para el cargo a una dirigente afín. Más tarde, no dudó en pedir a Alfaro salir del Gobierno autonómico tras el informe de la UCO sobre Santos Cerdán, algo que la vicepresidenta navarra rechazó.
La ruptura es total y Alfaro no descarta dar continuidad a la coalición Contigo Navarra de forma independiente y sin Podemos para los próximos comicios. La ruptura afecta también al único diputado, López Córdoba, afín a Alfaro, y a todos los que conformaban la anterior dirección. En esta situación, Podemos pierde la única cuota institucional que tiene en un ejecutivo autonómico en todo el territorio nacional, y al único representante en el Parlamento navarro.
Salida en Andalucía
En Andalucía, Podemos se presentó bajo la marca Por Andalucía, formada en 2022 junto a IU y Más País Andalucía, que consiguió cinco diputados, de los cuales tres eran de Podemos -Juan Antonio Delgado, Alejandra Durán y José Manuel Jurado-. El rechazo de la dirección nacional de Podemos a revalidar la coalición andaluza en los últimos meses y las tensiones abiertas entre la federación andaluza y la batalla abierta en Madrid también tuvo sus ecos en la representación institucional de Podemos.
Una de las consecuencias fue que en septiembre el diputado Jurado, hasta entonces miembro de la dirección de Podemos Andalucía y su coportavoz, anunció su renuncia a volver a presentarse y a sus cargos de Podemos. «No tiene mucho sentido que yo, que claramente he apostado por la unidad y que he estado ahí, sea el portavoz de una cosa distinta», argumentó.
Una salida que da cuenta de la división que existe en la federación andaluza sobre la posibilidad de seguir en la coalición Por Andalucía. La dirección nacional de Podemos apostó por Juan Antonio Delgado como candidato para las próximas elecciones, que se celebrarán en verano a más tardar, y nada apunta a que haya opciones de reconducir la ruptura entre Podemos y el resto de actores de la izquierda.
Judicialización en Aragón
En Aragón, donde los morados tenían cinco diputados y entraron en el Gobierno del socialista Javier Lambán, no desaparecieron pero, que concurrió en solitario en Aragón en 2023, cuando logró un único escaño que ocupó Andoni Corrales, secretario de Organización de Podemos Aragón, tras la dimisión de la cabeza de lista y líder autonómica, Maru Díaz, que abandonó los cargos tras los malos resultados.
Después de aquello, el partido situó a dirigentes afines como nuevos responsables de la federación, y las tensiones fueron en aumento entre la formación y su único diputado. A día de hoy las relaciones están rotas y Corrales ha anunciado que llevará a Podemos a los tribunales por la falta de primarias internas para elegir al candidato en las elecciones del 8 de febrero.
Expulsión en Asturias
Asturias es otro de los escenarios negros de Podemos, donde la federación autonómica siempre mantuvo una línea independiente a la dirección nacional, una deriva que fue endureciéndose hasta la expulsión del anterior coordinador autonómico, Daniel Ripa.
La candidata, Covadonga Tomé, era afín al exsecretario general y resultó elegida como la única diputada del partido morado, que le expulsó unos meses después del entrar en el parlamento regional. Perdía así su representación institucional en Asturias y su capacidad de influencia en el Gobierno socialista de Adrián Barbón, que necesita del voto de Tomé para ahormar una mayoría.
Representación simbólica
En Baleares, donde EUIB-Podemos compartía gobierno con el PSOE en la anterior legislatura, pasó en las autonómicas de 2023 de seis a un único diputado, aunque la dirigente salida de las urnas, Cristina Gómez, sí compartía las tesis de la dirección nacional del partido, y Ione Belarra terminó incluyéndola en el órgano en la última asamblea.
En Castilla y León, que tiene próximas elecciones en marzo, Podemos se presentó junto a IU en los últimos comicios y logró revalidar su único escaño, que ocupa Pablo Fernández, secretario de Organización y portavoz nacional del partido. El sistema de elección dificulta la posibilidad de lograr representación en caso de ir divididos, pero hasta ahora las conversaciones para volver a revalidar la alianza han resultado infructuosas por las exigencias de Podemos, que no sólo reclama excluir a Sumar como condición, sino que pide liderar la lista. En caso de no concurrir juntos, se reducen las opciones de que la izquierda alternativa logre representación.
Murcia fue otro de los enclaves donde Podemos mantuvo sus resultados gracias al liderazgo de su líder autonómica, María Marín, y logró dos escaños gracias a la coalición formada con IU. Aunque en un primer momento los dos dirigentes eran de Podemos, ahora sólo Marín ocupa la cuota morada, ya que el segundo diputado morado se dio de baja y dio paso a una diputada de IU.
En enclaves como La Rioja, Podemos fue en coalición con IU, pero los dos diputados logrados pertenecen a Izquierda Unida, después de la descomposición de la federación riojana del partido, donde se han sucedido diferentes guerras, desde la expulsión anulada por la justicia de un secretario general, Germán Cantabrana, como la expulsión de la única diputada la anterior legislatura, Raquel Romero. Una serie de hitos que hacen de La Rioja en un escenario de tierra quemada para Podemos.
Excepción extremeña
En Extremadura, Podemos logró en las elecciones del 21 de diciembre tres diputados del total de siete escaños obtenidos por la coalición Unidas por Extremadura, con IU y con un guiño simbólico a Movimiento Sumar. La situación fue excepcional.
Pese al rechazo de la dirección nacional de cerrar este tipo de alianzas con IU a menos que saliera del Gobierno central, fue su candidata, Irene de Miguel, quien forzó el acuerdo tras amagar con mantener las siglas de la coalición -que llevaba dos legislaturas funcionando- si Podemos lo rechazaba. Pese a los buenos resultados -subió tres escaños-, Podemos evitó celebrar los resultados o felicitar a la candidata.
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