InicioSociedadLa historia milenaria del Valle de Punilla, una tierra de leyendas

La historia milenaria del Valle de Punilla, una tierra de leyendas

Más allá de su vibrante vida turística y sus festivales de renombre, el Valle de Punilla esconde una historia profunda que se remonta a siglos de transformación. Desde sus orígenes como hogar de pueblos originarios hasta su consolidación como un polo de salud y turismo, el valle ha sido testigo de un pasado tan rico como sus paisajes.

El nombre del valle, «Punilla», tiene un origen que genera debate, con dos teorías principales. Una de las más aceptadas sugiere que deriva del Stipa ichu, un tipo de pastizal de altura conocido popularmente como «punilla» que abundaba en la región. Otra versión, menos difundida, propone que el nombre podría estar relacionado con la palabra «puna», en referencia al mal de altura que afectaba a los viajeros y animales que se dirigían a las provincias del norte. En cualquier caso, el nombre evoca un paisaje de sierras y pastizales que ha definido la identidad del lugar.

Antes de la llegada de los colonizadores españoles en el siglo XVI, el valle estaba habitado por los pueblos originarios comechingones. Estos grupos, con sus viviendas semi-subterráneas (las casas pozos), vivían de la agricultura y la caza, y dejaron una huella cultural que aún hoy se descubre en sitios arqueológicos. Con la llegada de los conquistadores, el valle fue repartido en «mercedes de tierras», dando origen a las primeras estancias y a los pueblos que hoy conocemos.

Pero si nos remontamos aún más atrás, descubriremos que la región era habitada por ejemplares de la megafauna que poblada la tierra millones de años atrás. En las márgenes del río San Antonio, se hallaron restos de un gliptodonte y se presume que en distintas zonas del valle podrían haber yacimientos arqueológicos inexplorados. 

Uno de los hitos más importantes en la historia del valle ocurrió a fines del siglo XIX y principios del XX. Con la llegada del ferrocarril y la construcción de grandes hospitales y sanatorios, el valle se convirtió en un destino de salud, especialmente para el tratamiento de enfermedades respiratorias como la tuberculosis. Localidades como Santa María de Punilla, con su Hospital Nacional de Tuberculosos, se volvieron centros de referencia, atrayendo a miles de personas en busca de aire puro y un clima favorable.

Este auge de la salud sentó las bases para el desarrollo turístico que hoy caracteriza al valle. La infraestructura hotelera y de servicios que se creó para los pacientes se adaptó para recibir a los primeros veraneantes, quienes pronto descubrieron la belleza de sus ríos, cerros y su clima templado. Así, lo que alguna vez fue un destino de curación se transformó en un paraíso para el descanso y el esparcimiento.

Hoy, el Valle de Punilla es una de las regiones más visitadas de Córdoba, con ciudades icónicas como Villa Carlos Paz, Cosquín, La Falda y Capilla del Monte, entre otros maravillosos poblados de las sierras.

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