Las vitaminas son compuestos esenciales que el cuerpo necesita para el funcionamiento celular, el crecimiento y el desarrollo adecuado de sus distintas partes. En total, existen 13 vitaminas, cada una con un rol específico y fundamental para mantener el organismo en equilibrio.
Consecuencias de la deficiencia vitamínica
Cuando el cuerpo no recibe la cantidad suficiente de alguna vitamina, puede aparecer una deficiencia vitamínica, que a largo plazo genera problemas de salud, según la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Entre los síntomas más comunes de estas carencias se encuentran cansancio, pérdida de cabello, dificultades en la cicatrización de heridas e infecciones recurrentes.
Una alimentación saludable y equilibrada es crucial para garantizar que el cuerpo obtenga todas las vitaminas que necesita. No basta con consumir las raciones adecuadas; la variedad de alimentos es igual de importante.
Fatiga y vitamina C
La fatiga y el cansancio constante pueden ser señales de falta de vitamina C, indica el portal Saber Vivir TV. Cuando esto ocurre, el organismo realiza un esfuerzo adicional que puede generar somnolencia y apatía. Los menús poco variados y bajos en frutas, verduras y cereales integrales son los principales responsables de estas deficiencias.
Según Mejor con Salud, la deficiencia severa de vitamina C puede derivar en escorbuto, un problema de salud grave que requiere atención médica inmediata.
El instituto de investigaciones clínicas Mayo Clinic advierte que, aunque la vitamina C es un potente antioxidante, los suplementos no siempre ofrecen los mismos beneficios que los alimentos naturales. La cantidad diaria recomendada es de 90 mg para hombres adultos y 75 mg para mujeres adultas.
Otros efectos de la deficiencia
La falta de vitamina C también afecta el sistema inmunológico, aumentando la susceptibilidad a infecciones, incluidas urinarias o problemas bucales. Según los National Institutes of Health, este nutriente es esencial para la defensa del organismo, y niveles bajos reducen su capacidad para combatir patógenos.
Además, algunos estudios citados por Mejor con Salud sugieren que el estrés oxidativo podría contribuir a trastornos del ánimo, como depresión y ansiedad. Por ello, los suplementos de vitamina C y otros antioxidantes podrían apoyar el tratamiento de estas condiciones.
Fuentes naturales de vitamina C
El cuerpo no puede producir ni almacenar vitamina C, por lo que es fundamental incorporarla en la dieta diaria. Todas las frutas y verduras contienen algo de esta vitamina, aunque las más ricas son:
Frutas: melón cantalupo, naranjas, toronjas, kiwi, mango, papaya, piña, fresas, frambuesas, moras, arándanos y sandía.
Verduras: brócoli, coles de Bruselas, coliflor, pimientos rojos y verdes, espinaca, repollo, nabos verdes, papa y tomates.
Lo ideal es consumir frutas y verduras crudas, ya que la cocción prolongada y el almacenamiento pueden reducir significativamente el contenido de vitamina C. Cocinar al vapor o en microondas ayuda a minimizar estas pérdidas, mientras que la exposición a la luz también disminuye su concentración.