En medio de la imparable ola de crímenes e inseguridad que atraviesa la provincia de Buenos Aires, el ministro de Justicia y Derechos Humanos bonaerense, Juan Martín Mena, optó por criticar al presidente Javier Milei y asegurar que el mandatario “utiliza el dolor de las víctimas para hacer política”.
En línea con las palabras del gobernador Axel Kicillof pronunciadas ayer, Mena consideró que la repercusión que trajo el crimen de Kim Gómez – la nena de 7 años asesinada en La Plata por dos delincuentes menores de edad que le habían robado el auto a su madre – fue utilizada por un sector político para “carancheo” y “especulación”.
juan-martin-mena.jpg
“Frente al dolor incomprensible de una familia argentina por una tragedia, aparece una especulación berreta y deshumanizada, que duele muchísimo”, dijo y habló de “un nivel de cinismo y escrupuloso queriendo sacar una tajada cuando hay un país y una familia sufriendo una tragedia de estas dimensiones da mucha bronca”.
Para el ministro de Justicia bonaerense, el Gobierno “abandonó todas sus obligaciones y todas sus funciones” para con el pueblo en materia de seguridad.
Mena aseguró en declaraciones radiales que «el gobierno nacional nos debe 97 mil millones de pesos que invertimos en la construcción de cárceles», que “son necesarias” en Buenos Aires para que vayan quienes cometen delitos.
“Tendríamos que estar nuevas legislaciones en nuestro país, que está completamente desactualizada, ver qué hacemos urgentemente con los menores que caen en adicciones y cometen delitos y tenemos que dar una respuesta severa, enérgica, contundente y precisa”, expresó Mena para seguir acusando a Milei de sacar “ventaja política”.
Respecto al asesinato de Kim, Mena solo admitió que “todos debemos trabajar muy fuerte para brindarle inmediata justicia a esa familia, castigar a los responsables y trabajar para modificar un sistema que está en crisis”.
Respecto a la fiscal que dejó en libertad a Tobías, uno de los asesinos de Kim, el ministro aseguró que “todo eso va a ser materia de investigación con mucha seriedad, repartir responsabilidades de esa gravedad hay que hacerlo con mucho cuidado”.
El menor, de 17 años, tenía antecedentes y había sido detenido el 1 de febrero tras robarle brutalmente el auto a una joven.
Al respecto, Mena consideró que “hay que revisar qué se hizo en esa actuación judicial, cómo era el caso puntualmente, qué tipo de delitos se estaba tratando, qué responsabilidad se le adjudicaba a la persona y qué actuación generó la Justicia, porque hay mecanismos. Cuando se detiene a un menor, más allá de que se decida su detención, su privación de la libertad, también se activan mecanismos de protección de ese menor”.
Embed